Los
comentaristas políticos
Luis Silveira García
escritor
Son precisamente los
comentaristas políticos de la prensa, radio
y televisión, unos con tendencias de derechas,
otros de izquierdas y los menos verdaderos independientes,
los que van marcando las pautas a seguir para bastantes
ciudadanos españoles, porque ellos en sus manifestaciones
individuales y también en debates hacia esos
fines nos van exponiendo situaciones de las que después,
los que somos algo entendidos sobre esas materias vamos
sacando sus consecuencias.
Lo he dicho otras veces y lo repito, que ya no es tan
fácil engañar al ciudadano con promesas
y situaciones tergiversadas, puesto que es mucha la
información que se recibe, y bastante de ella
bien documentada, porque el periodista en dedicaciones
políticas indaga, suele constatar, busca en
hemerotecas y puede tener buena retentiva referente
a acontecimientos lejanos, porque es esa precisamente
su misión, y más que cualquier político
de la oposición puede decir ciertas cosas con
seguridad aplastante.
Y es el periodismo de cualquier ciudad y pueblo, en
donde los haya, el que mejor puede controlar las situaciones
de sus mandatarios, más frecuentemente los alcaldes,
porque metidos en esa inercia del poder se suelen olvidar
de cosas que dijeron en ciertas ocasiones, que recordándoselo
pueden rectificar, si les conviniese, o de lo contrario
dejarlas como desapercibidas, pero que siempre quedan
patentes.
Pero ciertos directores de periódicos, periodistas
y también comentaristas, muy al tanto de lo
que sucede en el país, región o en su
municipio, –independientemente de la ideología
o inclinación que tengan–, cuando los
políticos quieren hacerse los desentendidos,
olvidadizos o les falla la memoria, y la de ellos es
buena, suelen reprocharles, sin paliativo alguno, ciertas
actuaciones dejándoles en mal lugar merecido.
Si no fuese por la prensa, radio y televisión,
que es la oposición más fuerte que puede
tener cualquier partido político en el gobierno,
se encontrarían a sus anchas, diciendo lo que
les viniese en gana, porque sería fácil
de engañar al ciudadano que no está metido
de lleno en esos menesteres.
Pero también se dan casos en que a los comentaristas
se les nota claramente a quiénes quieren favorecer,
porque cuando hablan o escriben lo hacen arrimando
el ascua a su sardina, en una y otra parte, porque
los humanos somos así, no vamos buscando siempre
la verdad ni tampoco lo mejor para todos, sino aproximándonos
lo más posible al sol que más calienta,
en posturas de conveniencias, por eso en los debates
televisivos podemos apreciar cómo algunos se
contradicen y pelean oralmente
También es posible que ciertos comentaristas
políticos responsables se equivoquen en algunas
de sus apreciaciones a lo largo de un debate, lo que
aprovecha la parte contraria para ridiculizarles con
ciertas recriminaciones en posturas tergiversadoras
con tal de conseguir unos fines propuestos, y eso fuerza
al ciudadano para pensar lo mal que anda casi todo.
En general los comentaristas serios y lógicos son para los ciudadanos
personas entendidas y creíbles, y más para aquellos que tienen
apreciaciones propias, que se van dando cuenta cómo están las cosas,
sin tener necesidades de que otros se las expliquen o se lo señalen, ya
que cuando todo va bien en la nación, Junta o Ayuntamiento se nota, por
esos los mandatarios, de cualquier idea que fuesen, deben ser comedidos en sus
manifestaciones e ir haciendo unas cosas tras otras, en escala de valores, sin
alharacas ni precipitaciones, hasta que los arreglos y evoluciones necesarios
se vayan viendo terminados con resultados positivos, pero eso para algunos no
les resulta rentable ni conveniente, ya que cuanto menos claros estén
los ambientes económicos mejor se pueden ir bandeando para la permanencia
o hacia unos fines propuestos siéndoles muy favorable ese sabio refrán
de “a río revuelto ganancias de pescadores”.