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Zarzuela, música de banda, jazz y danza flamenca

El segundo día del Festival de Jimena ofreció las actuaciones del trío de la compañía María Malibrán, la Banda de San Fernando, una Jazz Session del Juan Galiardo Quartet y por el espectáculo El Indiano, de David Morales.

Por Luis Miguel Prieto
La primera cita de la tarde fue en el Centro Cultural Reina Sofía. Los miembros de la Compañía María Malibrán, la soprano Carmen Teba, el tenor Pedro Cuadrado y el barítono Vicente Montañana ofrecieron al numeroso público que acudió al concierto, una selección de las mejores romanzas de nuestro, así llamados por algunos, género chico, para distinguirlo de la ópera. Los tres cantantes fueron sucediéndose para interpretar los momentos canoros más significativos de zarzuelas como La canción del olvido, La del manojo de rosas, La pícara molinera, Luisa Fernanda, Doña Francisquita o La tabernera del puerto, entre otras. Lo hicieron en el modo de solo, a dúo o en terceto como ese que corresponde a la zarzuela Marina.
Voces muy normales las de Vicente Montañana y Pedro Cuadrado que casi no se distingue la tesitura de ambos. Mucho más me gustó Carmen Teba, la voz más en su sitio, escalando a agudos comprometidos y aguantando allí. Vicente Montaña tiene una soltura interpretativa muy de agradecer. Muy solvente estuvo Noelia Sierra acompañando al piano.
En cualquier caso ofrecieron una buena tarde de canto, el público se lo pasó en grande y salió encantado después de aplaudir con fervor todas las canciones.
Pascual Collado eanimos y olés y concedió una propina final que empezó con un piano pensativo y terminó en un paroxismo instrumental de muchos quilates.

Primera actuación en el Castillo
Todo el trayecto hasta llegar a las inmediaciones del Castillo fui precedido por la banda municipal de Jimena que iba ofreciendo un pasacalles a los vecinos. Yo estaba encantado pero la temperatura del coche amenazaba con llegar a la zona roja. No hace falta que haga alusión al porcentaje de desnivel de la cuesta que hay que salvar ni al ritmo desesperante que llevaba la agrupación debido a que, además de ir subiendo esa pared, tenían que tocar cada uno su instrumento. Pero mereció la pena porque aunque ya casi había anochecido, la vista de la ciudad y del parque de los Alcornocales era espectacular.
La Banda Municipal de San Fernando ya estaba allí uniformada y formada en torno a su director Francisco Hernández Lora. Se esperó a que llegara el alcalde, dirigió unas palabras para enfatizar la excepcionalidad del escenario, el Castillo, que por primera vez enmarca de forma excepcional, una actuación del festival.
Y Hernández Lora levantó su batuta y la banda empezó a sonar a gloria bendita. En la primera parte se oyeron pasodobles como Peña taurina o Dávila Mihura; luego una concatenación de temas de Frank Sinatra entre los que no faltaron New York, New York o My way; La Isla, una danza andaluza en homenaje a San Fernando, y Queen in concert otra sucesión de celebérrimos temas de la banda que dirigió Freddie Mercury.
El sonido de la banda es redondo. Los bajos le dan una profundidad de orquestal y los solistas son seguros. Lamento no saber el nombre del trompeta que ejecutó los solos en el Dávila Mihura y el La Isla. Ese músico fraseando con un ligado de notas que ponía el vello de punta, la torre del Castillo cargada de historia allí al ladito, a un lado todo el pueblo iluminado y al otro toda la naturaleza del parque natural. ¡Un milagro!
La segunda parte ofrecieron bandas sonoras de películas tan atractivas como La máscara del zorro, Gladiador, Éxodo (un recuerdo a mis amigos judíos), Lawrence de Arabia (otro recuerdo para Peter O'Toole) y Piratas del Caribe (y otro para Jack Sparrow, o sea, Johnny Depp). Como propina reclamada ardorosamente por el público que llenaba la improvisada y alpinista platea del Castillo, Hernández Lora y su maravillosa banda ofreció Cádiz.

Jazz Sessión
Y como lo que se sube hay que bajarlo, éso mismo hice para descender hasta el siguiente escenario en el que estaba previsto que se sucedieran en una intensa noche de jazz los grupos Juan Galiardo Jazz Quartet, Toonik y Francis Posé.
Abrió la noche Juan Galiardo y su grupo formado por, además de Galiardo en el teclado, Carlos Villoslada en el saxo, José López en el contrabajo y el singular personaje jimenato Stik Cook a la batería, que fue quien se encargó de presentar al grupo porque de esta manera, dijo, dado su origen foráneo, "se entenderá mejor todo".
Y sin más pasaron a los instrumentos, y el saxo hizo notar su presencia con su sugerente y sinuoso sonido. Después de dos standard interpretaron un tema compuesto por el propio Galiardo titulado Kenny's blues, dedicado a Kenny Barron -que por cierto actuará en los actos organizados por los cursos de verano de San Roque-. Poca gente en el Llano a pesar de que la noche prometía jazz de primera.