Unidad
contra la radicalización de eta
De alguna forma se venía avisando que la banda
terrorista ETA preparaba un atentado y que el objetivo iba a ser sangriento,
pero lo que nadie esperaba era que estos asesinos fueran capaces de planificar
una matanza, incluyendo civiles inocentes, como la que en la madrugada de ayer
quiso llevar a cabo en la casa cuartel de Legutiano (Alava), al hacer estallar
una furgoneta bomba que se cobró la vida del agente de la Benemérita
Juan Manuel Piñuel Villalón, pero que pudo tener una consecuencias
muchísimo más graves, ya que en ese momento, además de otros
agentes de la Guardia Civil, había cinco niños durmiendo en ese
edificio. Pero ya se sabe que a los terrorista les trae sin cuidado las víctimas
inocentes y que sólo buscan la destrucción como el único
medio para intentar imponer sus criterios.
Por eso, la unidad de todos los partidos, sin fisuras, que ayer se mostró tras
este sangriento atentado no sólo es un gesto de que algo ha cambiado con
respecto a la pasada legislatura, sino un argumento de peso para hacer frente
a la sinrazón de los terroristas y un camino que se debe seguir no sólo
ahora --es obvio que la crisis interna del PP marca el ritmo político
del país-- sino en el futuro, una vez que ya se ha aparcado definitivamente
los intentos de diálogo que se quisieron desarrollar la pasada legislatura
y, especialmente, aprovechamiento el acercamiento de los socialistas con la nacionalistas
vascos, que se ha concretado --aunque con desigual éxito-- en las mociones
en los ayuntamientos controlados por ANV para intentar desalojar a los proetarras
de las distintas corporaciones vascas.
Pero tampoco cabe llamarse a engaños, ya que la unidad política
en este país siempre ha sido tan frágil como el momento político
o la convocatoria de unas elecciones determine en cada situación, además
de que no sólo porque exista esa conformidad de los partidos se va a poder
acabar de forma inmediata con el terrorismo, del que cabe imaginar que pueda
volver a surgir en cualquier momento con la misma o más virulencia de
ayer, aunque es un paso decisivo para combatirlo. Por eso, es más que
significativo que el propio Mariano Rajoy no sólo respaldara esa unidad
política, sino que tendiera la mano al “consenso” con el Gobierno,
un gesto que no sólo se debe aceptar por parte del Ejecutivo de José Luis
Rodríguez Zapatero, sino impulsar, no sólo para consolidar un frente
común ante los terroristas, sino también para mandar un mensaje
a la sociedad de que los tiempos de crispación y enfrentamiento por ETA
ya han finalizado, que era lo que en el fondo siempre han reclamado los ciudadanos
incluso al margen de ideologías políticas.
ETA ha vuelto a matar y, desgraciadamente, posiblemente lo pueda volver a hacer
buscando el mayor daño posible, pero a diferencia de otras ocasiones,
no sólo se van a encontrar con unas Fuerzas de Seguridad y una Justicia
preparadas para combatirlas, sino con una unidad política que debe servir
para evitar cualquier fisura en la respuesta que la sociedad debe dar a los asesinos
terroristas.
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