La
Feria... de los rumores
Siempre se ha oído hablar de la feria de las
vanidades, de la feria de la alegría, pero en
Jerez habrá que comenzar a hablar de la feria...
de los rumores. Y es que se está instalando
en la ciudad el rumor de que el Ayuntamiento estudia
reducir la Feria del Caballo a cuatro días y,
lo que es peor, ya hay muchos que se lo han creído.
Y todo porque esta idea es una propuesta --si se puede
llamar así-- de Horeca, la patronal de la hostelería,
junto a otras propuestas como el horario que debe tener
dicha Feria. Y como en Jerez todo es susceptible de
polémica, ya hay gente que lo da por hecho.
Sin embargo, seguro que nadie se creería que
iban a bajar los precios en las casetas... seguramente
porque eso nunca lo defendería Horeca..
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El
PGOU en el corazón
Hay gente que vive para
su trabajo, pero el delegado de Urbanismo, Juan Pedro
Crisol, se pasa ya que lleva el nuevo PGOU siempre
junto a su corazón. Y esto es algo literal,
ya que ayer se cercaron varios periodistas para hacerle
una pregunta aclaratoria sobre el mismo y él
hecho mano al bolsillo de la chaqueta y sacó el
plano del PGOU. Más cerca del corazón,
imposible.
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| ¿Somos
amigos?
Marco Antonio Velo
marcoantoniovelo@yahoo.es
¿Dura la amistad la milésima de segundo de
un suspiro o la voracidad templada de toda una existencia? ¿Somos
amigos contradictorios, paradójicos, seres de lejanía
o mentes talladas en la orfebrería de quienes hablan
en plata? ¿Somos dos niños encerrados en la
anatomía del paso adelante? ¿Somos dos cantores
que, al relacionarnos, elegimos para las frondas de nuestro
espíritu aquel supremo estribillo de la famosa sevillana: “Tiempo
detente, que es tan grande el consuelo que mi alma siente,
que duren mis anhelos eternamente”? ¿Somos dos
trovadores de la realidad que sin embargo no presentan empachos
para disgustarse -berrenchín interno toca- cuando
hallamos muchas los gajos de las mamarrachadas y de las mediocridades
y de las imbecilidades y de las contradicciones que contemplamos
en muchísima gente que conocemos, en muchísimo
capítulo de detectamos y en muchísima escoria
que anda ensuciando el sentido poético, tierno, humanitario
de este planeta de los vivos?
¿
Somos andarines forzados a sentar las posaderas para escribir
el crisol de opiniones, de fotogramas, de las pamemas y las
cadenas que circulan por la autopista sin pago de peaje de
nuestra mente? ¿Somos testigos directos pero enervados,
cabreados, del viento de levante del mundo por montera del
relativismo que todo lo define por defecto? ¿Somos
amigos en la praxis, en la sintaxis, en la indolencia, en
la irreflexión, en la travesura, en la resquebrajadura,
en el asíndeton, en la vacas flacas, en la brecha
y en el asueto, en los titulares y en los subtítulos,
los martes por la mañana y durante la madrugada de
los sábados, a sotavento y a contracorriente, a babor
y a estribor? ¿Somos amigos sin comodines ni orejeras,
sin barreras glaciales, sin pantomimas ni edulcoraciones,
sin recaídas ni retrocesos? ¿Somos amigos hasta
los confines de la línea divisoria del horizonte?
¿
Somos amigos como un portal sin cerrojo, como una cerradura
sin llave, como una puerta sin pestillo? ¿Somos amigos
como un prismático de la vena aorta? ¿Somos
amigos hasta el remoquete de las conminaciones y las bravatas
del peso de los calendarios? ¿Somos amigos hasta el
fondo de todas las cuestiones habidas y por haber? ¿Somos
amigos hasta el tuétano de las dificultades? ¿Somos
amigos por encima del criterio que sobre ti o sobre mí propale
a troche y a moche cualquier veredicto de las lenguas viperinamente
criticonas del chismorreo de la envidia parlante?
¿
Somos amigos a machamartillo, a lo grande, a las claras,
a la pata llana, a la enésima potencia, a hierro y
fuego, a gogó, a cara descubierta, a conciencia? ¿Somos
amigos capaces de entoldar los temporales, de empolvar los
contratiempos, de agrietar los malos humos? ¿Somos
amigos capaces de anudar los cordelillos de la ilusión,
de fortificar los baluartes de la motivación, de pertrechar
de semicorcheas los pentagramas de la comprensión? ¿Somos
amigos en la sabrosura de la canela fina o somos amigos a
la remanguillé? ¿Somos amigos ciertos o somos
amigos a la virulé? ¿Somos amigos de miel o
somos amigos de cicuta?
¿
Somos amigos innegables o somos amigos que nos negamos? ¿Somos
amigos así truene y ventee y rujan y bramen los intratables
pescuezos del fondo de los abismos? ¿Somos amigos
esporádicos, vertebradamente efímeros, con
fechas de caducidad o somos amigos profesantes de una fe
inquebrantable en el sacramento de los defectos y las virtudes
del otro o la otra? ¿Somos amigos con pasaje a la
infinitud de nuestro cariño o somos amigos presuntamente
variables, cambiantes, mutantes, volubles y tornadizos a
las primeras de cambio del cortocircuito de un roce, de un
enfado, de una (siempre pamplinosa) contrariedad tan abisal
como abismal, tan crispada como sobredimensionada? ¿Somos
amigos melindrosos y quisquillosos o somos amigos mimosillos,
risueños, radiantes?
¿
Somos amigos facultados para superar la tiranía de
los factores externos, de las acechanzas del futuro, de los
tornasoles de la monotonía? ¿Somos amigos de
pacotilla, egoístas, barnizados de oquedad o somos
amigos a más no poder, a base de bien, consustancialmente
aliados a la amistad como el lema que concede mandamientos
a nuestra razón de ser? Para mí tengo que somos
amigos como decreta el sentido de nuestra conciencia. Como
concreta nuestra insustituible manera de sentir.
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