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Que vuelva el congreso al Real Teatro de las Cortes

El martes se reúne la Comisión Local del Bicentenario después de no haberse reunido desde el mes de septiembre pasado, lo que da idea de para lo que sirve esa comisión local o para lo que la utilizan, que todavía es peor. Esto es, que difícilmente se podrá trabajar con propuestas sobre la mesa cuando retiran la mesa durante tanto tiempo y imposibilitan las propuestas, salvo que los ciudadanos e instituciones busquen fórmulas para proponer y avivar voluntades peligrosamente dormidas, como ocurre en La Isla, mitad por desidia, mitad por ignorancia supina de los tiempos necasarios entre una propuesta y una realidad palpable.
Sirvan pues los medios de comunicación como sustitutos de esa comisión que ha tardado siete meses y medio en reunirse tras la última cita, para proponer la celebración del inicio del curso político de 2010 en lo que fue el escenario que acogió las primeras Cortes Constituyentes en 1810, de forma que San Fernando pueda contar, para empezar, con un acontecimiento político a escala nacional de la misma forma que los gaditanos se están adelantando con acontecimientos políticos internacionales gracias a la buena gestión de los encargados en la capital de poner en marcha el Bicentenario de la Constitución de 1812.
Se hace esta propuesta y desde este espacio editorial con tiempo, no demasiado pero suficiente si se empieza a trabajar ya en el asunto, para que el Parlamento se tralade dentro de dos años a San Fernando a ocupar las mismas tablas que los diputados de todas las Españas lo hicieron desde el 24 de Septiembre de 1810. Y con tiempo para estudiar la adecuación del espacio y para comenzar a atar todos los muchos cabos que tiene una iniciativa de este tipo, terriblemente simbólica y sanamente comprometedora para la ciudad, que se juega su crédito gestor, y para el Gobierno que se traslade a La Isla que a buen seguro preferirá cumplir el compromiso con los deberes bien hechos.
Para conseguirlo hay que ponerse manos a la obra a partir del martes y a involucrar a todos aquellos que realmente puedan echar una mano, tanto a nivel social como político, sin dejar rendijas a los estúpidos celos de la mediocridad política y anteponiendo el interés de la ciudad a cualquier otro. Aunque sea por una vez.

La unión de Cádiz y Huelva por autovía

La conexión por carretera de las provincias de Cádiz y Huelva es una cuestión que, cada cierto tiempo, se convierte en noticia, la mayor parte de las veces por la presentación de iniciativas del Partido Popular tendentes a conseguir del Gobierno andaluz que se defina un trazado y, naturalmente, que se ejecute.
En los últimos días este tema ha vuelo a ser polémica al sostener la Consejería de Obras Públicas que la única opción viable es conectar ambas provincias a través de la futura S-40, que será la segunda circunvalación de Sevilla, ya que, de otro modo, no se garantiza la protección necesaria para el Parque Nacional de Doñana.
El PP insiste en que la conexión directa entre Cádiz y Huelva es una “reivindicación histórica que demanda una solución inmediata” y acto seguido se niega a esa solución, apostando por una vía más directa.
Doñana es, sin ningún género de dudas, un espacio a conservar a toda costa, la comunicación entre ambas provincias es posible a través de Sevilla y, además, no hay ningún estudio suficientemente importante que justifique la alteración del estado actual del Parque Nacional por este motivo.