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¿Debe dimitir la alcaldesa?

Desde la distancia

Manu Garro
Hablar del PSOE en este país es hablar de problemas internos. Quizás porque siempre ha tenido mucho poder y, por tanto, hay mucho en juego; quizás porque es endémico a su propia filosofía, lo cierto es que los socialistas son siempre afines a las disputas internas aunque gobiernen... salvo quizás en Andalucía, donde hay tanto miedo a las puñaladas de la renovación que se prefiere mantener la gerontocracia de Manuel Chaves el mayor tiempo posible. Pero si además de hablar del PSOE se habla de un congreso socialista, ya no se trata de discrepancias, sino de auténtico y puro masoquismo, ya que les encanta zaherirse públicamente. Y si ya se trata del congreso local del PSOE jerezano la cosa alcanza niveles que roza el ridículo.
Y ayer se pudo ver con toda claridad. Después de años en las que las diferentes familias encabezadas por todo tipo de dirigentes, Antonio Fernández, Blanca Alcántara, Mamen Sánchez, la propia Pilar Sánchez y un largo etcétera, pugnaban por el control del partido, se había logrado llegar a este congreso sin demasiadas estridencias entre ellos y sin especiales conflictos cuando aparecen unos alternativos partidos de las bases --otra cosa es que pudieran tener el apoyo oculto de algunas de las familias-- que vienen a liarlo todo e insisten en mandar ese eterno mensaje de división.
Y que los partidos tengan diferentes ideas dentro de su seno está muy bien, y es incluso la única muestra de democracia que se pude ver en ellos, pero que alguien me explique qué se votó ayer en el congreso. No fue un pulso de ideas, con una tendencia más a la izquierda y otra más al centro, sino que se limitaron a criticar que las cosas no funcionan como creen que debería ser en el seno del PSOE jerezano. Es decir, un debate de formas y no de fondo ¿Dónde quedó esa vieja fórmula del voto en blanco como gesto de castigo que no de división?
Claro que este PSOE jerezano siempre es especial y la tentación de ser alguien dentro de él siempre es muy atractiva. Al fin y al cabo, quien hace unos días promulgaban por remover las conciencias, como es el caso de los alternativos Paco Aguilar y Rafael Aguilar, pronto han dado el paso a poner su nombre al frente de una lista, quizás conscientes de que en esta vida se debe invertir en futuro y no en Wall Street y que un cargo orgánico, aunque no sea remunerado, siempre tendrá más valor que una de esas hipotecas subprime.
Y como al final se acabó votando divididos para que Pilar Sánchez volviera a salir elegida, vamos a simplificar el trabajo de la oposición que desde ya empezará a valorar los resultados (da igual que hubiera un 86% de apoyos) en lugar de hacer su trabajo municipal y planteemos la gran pregunta:. ¿debe dimitir la alcaldesa por estos resultados? ¿Está legitimada a ser la candidata si no tiene el respaldo unánime de su partido? ¿Está el PSOE en un proceso de descomposición que se va notar en las próximas elecciones? Y la respuesta es clara: por supuesto que... (*)

El perro del hortelano

Pero no sólo de congresos vive el jerezano, aunque en ocasiones lo parezca, y la motorada también ha vuelto a la actualidad, una vez que los responsables municipales se han animado a concretar lo que quieren hacer. Se abrirá parte del centro de forma “controlada”, es decir con más presencia policial (¡la de pluses que va a tener que pagar Juan Manuel García Bermúdez este año!) para evitar que haya desmanes, se mantendrá el coto cerrado a las zonas más problemáticas, como la plaza del caballito, digo del Caballo, la avenida de Méjico o la de las urbanizaciones de la avenida Lola Flores, pero se mantienen los conciertos en la avenida Alvaro Domecq, ya que el Hontoria estará preparando la Feria, que se celebrará del 10 al 17 de mayo.
Las medidas se han consensuado con todos los afectados y como siempre, con división de opiniones. Hosteleros y comerciantes aplauden la medida y sueñan, sobre todo los primeros, en aquellos tiempos donde la ciudad era una eterna barra de bar en la calle y más que hacer caja hacían cajones de dinero. Los vecinos, en líneas generales, aceptan los cambios, salvo los que insisten en convertirse en el perro del hortelano, que ni comen ni dejan comer. Y es que siempre hay quien se queja de que si hay ruido, porque lo hay; y si se cortan sus calles se lamentan de que se les está marginando y encerrando en una especie de gueto silencioso.
Encontrar una fórmula que satisfaga a todos es imposible, en gran medida porque cada cual va a lo suyo, sólo se mira los intereses propios y, además, en esta ciudad si no protestas por algo no eres nadie. Pero pese a todo, alguien debería darse cuenta de que con algo de buena voluntad por parte de todos y buscando en la experiencia de las cosas la mejor solución, quizás se pueda hallar una fórmula que permita el descanso vecinal, el negocio de los que aún los mantienen abiertos y el disfrute de quienes se recorren media España para estar este evento motero. Aunque quizás esto sea mucho pedir en una ciudad donde gusta más decir que no, que esperar a ver cómo funcionan las cosas

(*) Espacio interactivo reservado para que cada cual, ¡como tiene que ser!, opine sobre lo que deben hacer los demás.


Dinero inteligente y un Plan para ¿todos?


Esta semana, además de la crisis económica, se ha hablado y mucho de los Presupuestos Generales del Estado. Y como suele ser habitual, quien los defiende los alaba y quien está en la oposición, los denosta. Aunque en esta ocasión hay matices muy significativos, ya que desde las filas socialistas no se habla de la tradicional “lluvia de millones”, sino de que va a llegar un “dinero inteligente”, término que imaginamos que debe significar que hay que ser muy listo para saber aprovechar lo poco que llega. Y el mejor ejemplo lo da la partida destinada a la Ciudad del Flamenco (375.000 euros) que ha provocado que desde el Ayuntamiento ya se empiece a buscar inversores privados para celebrar el 2013 Año del Flamenco. Si aún faltan poco más de cuatro años y ya se busca dinero ajeno es que el oficial hace ‘inteligentes’ a los ediles municipales. Eso sí, lo que siempre perduran son las críticas mutuas; la oposición critica que el Gobierno central deja abandonada a la ciudad y los socialistas que los otros daban menos. Hay cosas que nunca cambian.
Como tampoco han cambiado los discursos para aprobar el Plan General que ya está en manos de la Junta para que le dé el visto bueno definitivo, para descanso del delegado de Urbanismo, Juan Pedro Crisol. En el pleno del viernes, más de lo mismo, la oposición oponiéndose a todo y el Gobierno oponiéndose a la oposición, pero eso sí, todos defienden los intereses de unos ciudadanos que no se han leído, ni se van a leer, ni una coma del nuevo PGOU, lo cual, dicho sea de paso, es bastante triste. Quienes sí se lo han leído son los empresarios, que no es que dijeran al PSOE que pusiera en marcha el rodillo de la mayoría, pero les faltó poco para decirlo.