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Dos gibraltareñas escalan el Kilimanjaro con fines benéficos

Nicola Howes y Elaine Vasquez se enfrentaron al reto de ‘Climb Kili 4 Kids’

susana p. custodio/gibraltar
Las estudiantes universitarias gibraltareñas, Nicola Howes y Elaine Vasquez, acaban de regresar de tomar parte en una experiencia que les ha cambiado la vida. Ambas jóvenes deseaban verse involucradas en un proyecto en un país desarrollado y terminaron escalando el monte Kilimanjaro con fines benéficos.
‘Inicialmente estábamos pensando en enseñar inglés’, declaraba Nicola, ‘pero tras estudiar las diversas posibilidades que teníamos a nuestra disposición elegimos el proyecto ‘Climb Kili 4 Kids’, lo que nos dio la oportunidad por un parte de escalar el monte y por otra ayudar a financiar un proyecto benéfico en Tanzania’.
Tanto Nicola como Elaine participaron en su primera experiencia de voluntariado en ultramar a la edad de 17 años, durante su visita de una semana al Cheshire Home de Tánger. Nicola añadía que desde niña se había sentido impactada por los anuncios de orfanatos, señalando que ahora tiene edad suficiente para visitar las zonas y no podría dejar escapar sus sueños. Su principal inspiración, destaca la joven gibraltareña, fue la experiencia vivida en el hogar de acogida de Marruecos, donde asegura que aprendió que por mucha ropa y educación que ofrezcan, siempre es mucho más lo que se recibe compartiendo la vida, la alta moral y el optimismo.
Como parte de la experiencia, ambas jóvenes han tenido que desarrollar trabajos voluntarios en pueblos de la zona. ‘Los proyectos que se están llevando a cabo en las zonas rurales están teniendo un impacto increíble en las poblaciones locales’, declaraba Elaine, añadiendo que muchas personas no tenían nada hace un año y ahora disponen de frutas, verduras, restaurantes y comercios gracias a COCO y The Hoja Project’.
Para Elaine lo mejor de sus cinco semanas de estancia en Tanzania fue darse cuenta que a nivel personal no podía hacer nada por acabar con la pobreza, pero sí vivió y reconoció la importancia de ver de primera mano cómo se podía transformar la vida de un niño poco privilegiado.

voluntariado
Experimentar la diversidad cultural de otros pueblos y aprender a adaptarse incluso en ocasiones alcanzando los límites de una persona, es lo que viven estos jóvenes voluntarios.
‘Cuando llegamos al pueblo un grupo de lugareños estaba esperando’, declara Nicola, añadiendo que este fue el primer signo de su gratitud. Resalta la joven del Peñón que a pesar de hallarse a miles de millas de distancia de sus hogares y enfrentándose a un estilo de vida completamente distinto al suyo, les hicieron sentirse como en casa.
Posiblemente la dificultad mayor a la que tuvieron que enfrentarse ambas escaladoras, fue la altitud. ‘A aproximadamente 5200 metros, de repente me sentí como si el aire no llegara a mis pulmones y en estas condiciones continué escalando durante cuatro horas más’ relata Elaine.
Las condiciones de climatología y el combatir contra las necesidades del propio cuerpo, han sido puntos de gran dificultad para las gibraltareñas, quienes a pesar de ello no se rindieron en su proyecto y consiguieron alcanzar la cima olvidándose de los malos momentos al contemplar la escena que tenían a su alrededor. ‘Mi cara exhausta se transformó en una sonrisa y me quedé hipnotizada por la belleza del Kilimanjaro’, matiza Nicola.
‘Lo que esta montaña me ha dado’, concluía Elaine, ‘permanecerá conmigo el resto de mi vida. La sensación de sentirse un superhumano al mismo tiempo que comprender que simplemente eres un mortal, la sensación de alcanzar tus límites físicos y mentales forzando tu cuerpo al máximo, el sentimiento de hacer todo esto por una buena causa...Si alguien está pensando en escalar el Kilimanjaro, sólo tengo dos palabras que decirle ¡hazlo!’ señala Elaine, añadiendo que posiblemente ha sido y será el reto físico mayor de su vida, pero sin duda lo mejor a lo que se ha enfrentado.
Gibraltar tiene suerte de contar con tantos jóvenes comprometidos del calibre de Nicola y Elaine y como comunidad, resalta Mark Montovio con quien realizaron su primer proyecto en Marruecos, es importante que el pueblo continúe apoyándoles en sus compromisos.
La escalada se realizó en un período de seis días, cuatro días y medio de subida y uno y medio de descenso por la ruta Machame. Participaron en el proyecto un total de doce personas del Reino Unido y dos de Gibraltar. Cada uno fue patrocinado con 2.500 libras que irán destinadas a construir un centro de formación vocacional en Songea, al sur de Tanzania.
A pesar de las dificultades, Nicola y Elaine fueron capaces de enfrentarse a la escalada de uno de los volcanes más grandes del mundo.
En el año 2007, mil personas fueron evacuadas desde la montaña y diez muertes son registradas cada año. La principal causa es la altitud. Anualmente quince mil personas intentan escalarlo y sólo un 40 por ciento lo consiguen.