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Chiste
de Maro

Tan malo es enero, como febrero

Voy a ponerme serio. El machismo está cada vez peor visto, y ciertamente es algo que hay que aplaudir, no obstante y no sé por qué regla de tres, cada vez está mejor visto el feminismo, pero el mal entendido, el de la/as machota/as de turno abanderando su condición y dispuestas a inculcarle a toda la humanidad los peligros del macho cabrío y de la obligación que existe por parte, sobre todo de la mujer, de arremeter contra el enemigo común: el hombre. No contra la sociedad, ni el sistema que hace posible ciertos comportamientos rechazables, sino contra todo lo que huela a género masculino en general. De esto tiene mucha culpa el gobierno actual, dispuesto a llevar las reglas de la igualdad tan lejos, de ser tan democráticos y liberales, que la pifian. Aquí se ha querido pasar de querer matar al homosexual quemado en la hoguera, hace veinte años, a subirlo a los mayores altares, y de paso enchufarlos en todos los programas basura de las decenas de cadenas de televisión y de paso a confundirnos a todos/as con el significado de la homosexualidad, la familia, la mujer, el hombre, los/as hijos/as… La familia, tiene sus orígenes en la antigua Roma, en donde el padre, jefe de ésta, tenía un derecho supremo. Familia, no es una palabra que se refiera a un conjunto de valores y sentimentalismos. En realidad, familia se refiere al grupo de esclavos pertenecientes a un mismo hombre y por esto el padre tiene derechos sobre la mujer y los hijos/as. Todos sabemos que el máximo fin de la mujer era entonces, y sigue siendo para muchos ahora, el matrimonio y la formación de una familia; consagrarse a su esposo y a sus hijos/as y permanecer en su hogar. Es evidente y afortunadamente real, que el status de la mujer ha cambiado a través de los siglos, primero fuera tratada como una fiera domesticada, luego como esclava, después fiel servidora, hasta que a fines del siglo XIX fuera considerada ya como una persona menor y desde hace algunos años la figura de la mujer ha tomado fuerza y poco a poco ha llegado a ser considerada en muchos países como alguien igual en derechos y en capacidades al hombre, pero algunos/as malintencionados/as no terminan de ver o no quieren hacerlo, que la lucha por la liberación femenina está por hacer, pero en contra del hombre. La batalla principal es contra el sistema, aunque luego surgen muchas contradicciones, en general, entre las propias mujeres (madre e hija). La madre inculca a las hijas las buenas costumbres, ellas deben saber realizar los quehaceres de la casa; lavar, limpiar, cocinar… luego ellas inculcarán a sus hijos/as las mismas costumbres. La sabiduría popular y el refranero, al que tanto acudo, dice en uno muy viejo pero vigente, predicado por las mujeres hacia sus hijos, que “a la mujer ni todo el amor, ni todo el dinero”. Es común que las madres adviertan a sus hijos, “cuídate de las mujeres, yo sé lo que te digo”. Con lo que queda claro que la mujer tiene como peor enemigo primero a ella misma en su papel maternal, y resulta curioso y funesto, ver a la vez cómo la mujer trata de liberarse de un nudo a la que ella misma se ata. Pero a pesar de ello se ha avanzado mucho, y espero que se siga haciendo, pero que quede claro que apoyo esa liberación pero bien entendida, no como la que nos quieren hacer ver, porque tan malo es el machismo como el feminismo y por tanto tan jodido es enero como febrero, ¿o no?

K. C.

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