La construcción naval demanda mano de obra
El desmantelamiento de la industria naval en la Bahía de Cádiz tiene consecuencias más allá de las reconversiones, los ajustes y los despidos. Hoy, con un futuro más que prometedor, no existe forma de responder a las necesidades y demandas de la carga de trabajo existente. Así de claro y contundente queda cuando se revisan las previsiones para Navantia en San Fernando, que tiene en agenda la construcción de tres buques al mismo tiempo y no dispone del personal especializado para hacerlo. La reconversión está pasando factura hoy. Por eso, se calcula que será necesaria la mano de obra de unos 1.200 especialistas procedentes de industrias auxiliares, a los que se sumarían otros 400 para dar un total de 1.600 empleos asegurados durante al menos tres años y medio. Y los sindicatos han avisado de esta situación. Advirtieron a la Junta de Andalucía hace ya más de un año de la que se avecinaba después de las prejubilaciones de 2004. Nada se ha hecho.
Desde entonces, desde aquellos días en que la Bahía era un campo de batalla, se ha destacado cada mes la falta de mano de obra especializada en el sector naval. Es más, por si la administración no se había dado por enterada, ha sido ella misma, trimestre a trimestre, quien ha informado a los ciudadanos (a través de la lista de los puestos de difícil ocupación que elabora el Inem) de la alta demanda de profesionales de la construcción naval que se reclamaban en la Bahía. Sólo hace poco tiempo cayó en la cuenta la oposición (PP) y, como era de esperar, usó la cantinela en un par de ruedas de prensa para mantener tensa la batalla política contra la Junta. Cabe la posibilidad de hacer un esfuerzo y fomentar la formación en los institutos y hacer llegar estos oficios a los chicos con la garantía, al menos, de que van a trabajar en unos astilleros. Pero no se contempla lo que requieren las empresas. La FP hace tiempo que fracasó y mientras se renueva, quizá para volver a fracasar, las empresas seguirán corriendo con la responsabilidad de enseñar a sus trabajadores un oficio que, hoy en día, supone una gran opción.
Que se pierdan puestos de trabajo porque existe una crisis sin precedentes es comprensible, pero no tiene perdón que se pierdan puestos porque no hay personal cualificado.
De Juana, símbolo del terrorismo vasco
La puesta en libertad por la Justicia del preso etarra José Ignacio de Juana Chaos, después de cumplir el tiempo legalmente establecido de su última condena y tras más de veinte años en prisión, ha vuelto a provocar la indignación de numerosos responsables políticos y de las asociaciones de víctimas, que han expresado de diversas maneras su protesta por el regreso a la calle del terrorista. Por otro lado, los representantes de la izquierda más radical del País Vasco han mostrado su satisfacción e incluso le llegaron a preparar un homenaje al que, por cierto, el etarra no acudió.
Es lógica, comprensible y razonable la indignación de las víctimas, sobre todo por el sangriento historial del terrorista que en su etapa de activista ocasionó más de veinticinco muertes, de ellos, 17 guardias civiles, cinco mandos militares, un soldado, un policía y un ciudadano de EEUU.
Pero entendiendo esa postura, no queda más remedio que aceptar la decisión de la justicia que, independiente, como no puede ser de otra forma, se aplica por igual a todas las personas, incluyendo los terroristas, y que ha tomado la decisión que correspondía en derecho, sin más.
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