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De Zacharias y la función académica

El prestigioso pianista Christian Zacharias ofreció este fin de semana un brillante concierto en el Villamarta. Analizamos los fines de la Academia de San Dionisio como signo distintivo de su esencia institucional.

Marco A. Velo
Habrá espacio para el análisis detenido. Habrá espacio para el balance sostenido. Habrá espacio para la recapitulación periodística de los espectáculos que durante toda la temporada han cubierto la programación del Teatro Villamaría. Concentrémonos en la jornada del pasado viernes noche. La actuación del pianista alemán Christian Zacharias clausuraría en el coliseo jerezano la Temporada de Conciertos 2007-08, que se inició en octubre con la participación de grandes orquestas, formaciones de cámara y destacados solistas. Zacharias interpretó en la casa de los sueños de la plaza Romero Martínez obras de R. Schumann, D. Scharlatti y F. Schubert.
El público palpó de primera mano la maestría de Zacharias. Considerado uno de los grandes pianistas actuales y uno de los exploradores musicales más destacados de su tiempo, Christian Zacharias logró la atención internacional al ganar el premio del Concurso de Ginebra en 1969 y la competición Van Cliburn en 1973. A partir de ahí se inicia una frenética actividad artística que le lleva por las principales salas de conciertos del mundo donde, además de como solista, ha tocado con los principales orquestas.
En nuestro país, ha actuado junto a la Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalanya, además de la Orquesta Nacional de España. Su vinculación también se extiende al Festival Mozart, del que es director artístico. Su debut en Estados Unidos tuvo lugar en el año 2000, dirigiendo a la Filarmónica de Los Ángeles. De su larga carrera, cabe destacar la dirección de la ópera La Clemenza di Tito de Mozart en 2006 en Ginebra.

nostalgia de la infancia
El programa que interpretó Christian Zacharias en el Teatro Villamarta se inició con Escenas de niño Op. 15 de R. Schumann, una pieza compuesta en el invierno de 1838 que refleja un sentimiento nostálgico hacia la infancia. Pertenece a ese tipo de obras enmarcadas en los llamados “cuadernos”, estructuradas en breves episodios con su propio título, en el que se hace referencia a personajes, estados de ánimo o simplemente imágenes pasajeras.
Antes del descanso, sonarían diez de las Sonatas compuestas por D. Scarlatti, donde predominaron las tonalidades mayores y se pudieron distinguir varios grupos en función de su ritmo.
La Sonata en La mayor, D. 959 de F. Schubert marcó el fin de la actuación de Zacharias en el coliseo jerezano. Compuesta en el año 1828, el año de la muerte del compositor y uno de los más fructíferos de su producción. Irradia esa alegría que acoge la tonalidad mayor como contrapunto a ese pesar emocional que embargaba a Schubert al ver pronto el fin de sus días.
La Temporada de Conciertos del Teatro Villamarta, que cuenta con el patrocinio de Cajasol, se inició en octubre con la pianista Rosa Torres-Pardo. Este ciclo ha contado con formaciones musicales de la talla de Swedish Chambert Orchestra, Kremerata Báltica y la Hermana Marie Keyrouz, acompañada por la Ensemble de la Paix, así como solistas como Paul Lewis y Andrei Gavrilov. Los melómanos jerezanos saben a ciencia cierta que cada temporada la oferta del coliseo alcanza el máximo nivel de intérpretes.

fines de las entidades culturales
Cambiemos de asunto. Y partamos de una afirmación. No toda institución cultural contiene y conlleva implícitamente las mismas finalidades. Las intenciones primigenias de los fundamentos de sus constituciones abarcan diferentes miras, diferentes objetivos, diferentes propósitos. Hace unos días surgió el debate en la ¿causal? oficiosa tertulia surgida como por fenómeno de convergencia, como consecuencia de una chisposo tertulia, al término de una puntual convocatoria cuyos protagonistas no vienen ahora al caso. Una de las abundantes convocatorias que, a Dios gracias, se celebran en la ciudad cada semana. Entonces brotó la cuestión de los diferentes prismas constitucionales de las entidades culturales.
Una temática candente que no todos los jerezanos aciertan a vislumbrar con nitidez de elementos de juicios. ¿Sostienen los mismos fundamentos esenciales la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras que el Ateneo de Jerez? ¿Los mismos el Ateneo que el Centro de Estudios Históricos Jerezanos? ¿Los mismos el Centro de Estudios que la Academia? Evidentemente no. De hecho el presidente de la Academia Francisco Fernández García-Figueras repite incansablemente que las sesiones académicas concluyen con el punto y final del discurso del orador para descartar de antemano cualquier encono de apertura de debate de parte del público. Porque la Academia fomenta la cultura universal y subraya la investigación -asimismo- de índole local. Pero no se trata de un foro de debate.

corporación de derecho público
Hoy ofrecemos a nuestros lectores la explicitud formal de la función académica. Extraída rigurosamente de sus oficiales fuentes documentales. Comencemos aclarando y clarificando las simientes de la dinámica funcional de la docta casa jerezana. Por ejemplo, constatemos que la Real Academia de San Dionisio, de Ciencias, Artes y Letras es una Corporación de Derecho Publico, de naturaleza esencialmente cultural y tiene como finalidad principal fomentar todos los trabajos de investigación y difusión de toda clase de conocimientos en todas las ramas que su titulo comprende. O que la Academia celebrará sesiones ordinarias, extraordinarias y publicas para desarrollar su labor cultural en todas las ramas de las Ciencias, las Artes y la Letras (Artículo 18).
La entidad que preside Francisco Fernández GarcíaFigueras organizará conferencias, coloquios, cursos, recitales o exposiciones que están dentro de las actividades que le son propias (Artículo 19). La Academia organizará asimismo, con la solemnidad que dichos acontecimientos requieren, conmemoraciones o centenarios de personajes y hechos relevantes tanto de carácter universal como particular. Esta Academia promoverá investigaciones científicas, creará una biblioteca especializada en temas locales, que pondrá al servicio de investigadores y estudiosos, manteniendo de esta forma correspondencia con otras Instituciones de carácter cultural con el fin de colaborar con amplitud en la difusión del saber (Artículo 21).
Y publicará anualmente un boletín, cuya propiedad literaria le corresponderá, y donde se recogerán exclusivamente trabajos de sus académicos. Este boletín, contemplándose con modernidad los tiempos que corren, ha tomado la conformación virtual de página web. Una página web que, dicho sea de pasada, evidencia el aperturismo y la progresía y la adaptación a la sociedad del siglo XXI de tan histórica institución cultural.

un órgano consultivo
De todas las publicaciones, trabajos y actividades que la Academia promueva serán responsables los académicos en sus asertos u opiniones, así como las secciones que inviten a conferenciantes de sus disciplinas a expresarse públicamente en esta Academia, puesto que la Corporación como entidad científica y social, no defiende ni impugna teoría ni opiniones particulares a excepción de la recogido en el articulo 12º de sus estatutos. En cualquier caso, la Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras también posee una tácita funcionalidad propia de órgano consultivo. Sin embargo la Academia no es todo lo consultada que debiera desde estamentos municipales a propósito de cuestiones que afecten de lleno a proyectos de índole artístico, histórico o incluso científico. Al menos por el momento.