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Una niñería de Calvo acaba con la racha azulina

El madrileño se autoexpulsó y el Xerez lo pagó caro. Los de Esteban empezaron perdiendo, Moreno empató, pero Rubén resucitó al Córdoba

A. Ferrer
córdoba cf 2 - 1 xerez cd 1

Árbitro: Iglesias Villanueva, del colegio gallego. Amonestó a los locales Asen, Ito, Cristian Álvarez, Rubén, Valle y Arthuro mientras que por parte visitante vieron la amarilla Luque y Mendoza. Carlos Calvo fue expulsado con roja directa en el minuto 41 tras agredir al cordobesista Mario.
Goles:
1-0 Arthuro (minuto 5)
1-1 Moreno (minuto 20)
2-1 Rubén (minuto 62)
Incidencias: Encuentro correspondiente a la trigésimo séptima jornada de Liga en la Segunda División. El choque se jugó en el Nuevo Arcángel de Córdoba. Unos 7.000 espectadores se dieron cita en el choque de los que apróximadamente un millar eran seguidores azulinos.
La ocasión la pintaban calva para el Xerez, pero apareció Carlos Calvo y se cargó el partido por una de esas niñatadas que suelen costar caras. Y es que, las imprudencias se pagan. En un salto, el mediapunta madrileño le dio un revés a Mario y el colegiado le enseñó una roja de la que no se pudo levantar un Xerez que ya había tenido que trabajar bastante para superar el primer guantazo de la tarde que llegó en forma de gol de Córdoba.
Los azulinos salieron más despistados que de costumbre en los últimos nueve encuentros y a las primeras de cambio Porato estaba recogiendo el balón del fondo de su portería. La defensa xerecista, dormida, no vigiló a un Arthuro que remató sin problemas una buena asistencia desde la banda de un Guzmán Casaseca, ex xerecista para más señas, que se firmó un partido completito.
Tras el tanto, el Córdoba se sentía cada vez más cómodo y cada acercamiento del conjunto de José González se traducía en un ataque de nervios del conjunto xerecista. Un disparo raso de Acciari se fue fuera por escasos centímetros. El Xerez estaba asustado, pero cuando mejor parecía que se encontraba el Córdoba, fue cuando apareció el capitán visitante Vicente Moreno para ponerle igualdad a la contienda. El valenciano, en el veinte de partido, se aprovechó de una cantada tremenda del meta Valle. Era el primer gol en Liga del ahora defensa central xerecista. Un tanto que dejaba el mismo efecto que un caramelo triplemente mentolizado cuando estás un poco resfriado. La afición azulina, respiraba algo más tranquila tras un inicio algo ajetreado.
Con las tablas, el Xerez se asentó un poco más en el terreno de juego aunque Asen tuvo una ocasión que mandó desviada. Pero los de Esteban ya eran otro equipo, estaban más centrados y mejor ubicados en el campo. Todo era cuestión de esperar para que las ocasiones fueran llegando sobre el marco de Valle. Y así fue, solo tres, pero muy claras, tuvo el Xerez en sus cinco minutos de glamour de ayer. Dos de las acciones fueron protagonizadas por Emilio Viqueira, al que ayer las meigas le hicieron algún conjuro para que no marcara. Primero lanzó una falta que se fue fuera y después, cuando se quedó solo debajo de la portería, no acertó a rematar un avance de Mendoza. Pero ahí no acabarían los perdones de los azulinos ya que Yordi también tuvo una que mandó por encima de la puerta de Valle. Instantes después de la citada ocasión llegaría la acción que cambió el partido, que tornó la claridad -un empate le hubiera colocado fuera de los puestos de descenso con el empate de Alavés y Albacete- con la que miraba el Xerez hacia el final de la contienda en un tono muy grisáceo.
A Carlos Calvo se le cruzaron los cables y le propinó un golpetazo a Mario. El árbitro lo vio y el Xerez se quedó con diez en el peor de los partidos, en el que más dudas tenía en la circulación del balón y cuando había empezado con menos comodidad. El jugador del Córdoba se tuvo que ir a la caseta para recibir varios puntos de sutura, pero la herida más grande es la que se acabó llevando el Xerez cuando en el diecisiete de la segunda parte veía como Rubén ponía nuevamente por delante al conjunto del Nuevo Arcángel. El futbolista local se aprovechó de un rechace de la retaguardia xerecista para, con un zarpazo, dejar noqueado a un Porato que se había adelantado mal y que no puedo evitar el desaguisado.
Hasta ese tanto, el Xerez se había dedicado a conservar el resultado, a intentar llegar con vida al final, pero no lo consiguió. Con diez y con el marcador en contra, los minutos se convertían en horas para los azulinos. Con el juego excesivamente trabado, los ocasiones desaparecieron. El Xerez estaba acongojado y no era capaz de trenzar ninguna jugada ofensiva. Esteban apostó antes por Michel que por Antoñito, que entró demasiado tarde y no pudo recurrir a ninguna de sus genialidades. La herida de Calvo no se cicatrizó.