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al Director
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de Maro

La Comisión
En este caso es la del Bicentenario, que es la que se celebra el jueves, pero de comisiones está el Ayuntamiento lleno. Yo tengo una libretita con todas las comisiones que hay, tanto de gobierno como de la oposición con el gobierno, o que a la vez que está el gobierno está la oposición. Y hay la tira. Y si no, en vez de coger mi libreta, sólo hay que contarlas con las veces que dicen desde el gobierno que en la comisión de tal y cual no ha ido el de la oposición y ya pueden hacerse una idea. Porque eso es cada dos por tres. Y es que no hay concejales bastantes para acudir a todas.

Pues lo mismo
La Comisión Local del Bicentenario, que es la próxima, sirve para que el alcalde diga lo que se está haciendo o lo que se va a hacer y los demás digan amén. Menos cuando sale la Academia de San Romualdo y replica, que es la única que replica. Replicones que son.
Y ahora digo
Que van a celebrar la reunión antes de Zarrías diga qué le parece que le den el premio de las Cortes a Sarkozy y la Bruni. Porque algo tendrá que decir Zarrías.

Preguntas sin respuestas (y II)

Francisco Carrillo
de la real academia de san romualdo

Lo ha dicho el alcalde: “Teníamos confianza en esta resolución y en nuestros servicios jurídicos, y nos felicitamos por esta sentencia que es positiva y nos avala en las decisiones tomadas”. Se refiere, naturalmente, a la desestimación de la demanda a la consulta popular sobre el tranvía por la calle Real que con tanta furia defendió, entre otros, su actual socio en el Gobierno. O sea, que a partir de ahora, en el Parque de las Esculturas podrá erigirse un monumento –surrealista, naturalmente–, a la no expresión libre del pueblo. Que esta consulta no fuera vinculante, da igual, lo que importa es que nadie dude de quién manda. Claro que se olvidan de lo que le dijo Unamuno a Millán Astray en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca: “Venceréis pero no convenceréis”.
Como no se pueden hacer preguntas porque éstas quedan sin respuestas y pueden llegar a ser consideradas como atentados a la democracia (¡), hay que insistir una vez más que todo este lío monumental parte de la falta de transparencia por parte de los que abogan por el tren-tranvía por el centro urbano sin que hasta la fecha hayan sido capaces de demostrar, documentos en mano, que se han llevado a cabo todos los estudios pertinentes y que estos dejan claro que los beneficios son superiores a los perjuicios que se temen. Es lógico, pues, que se pidan esos documentos. Que sepa este comentarista, nadie se opone al tranvía como medio de transporte, sólo se cuestiona si la calle Real es el trazado idóneo y, por supuesto, si es adecuado el procedimiento que se está empleando para implantarlo sin ninguna explicación convincente. ¿Tan difícil es demostrarlo?
Hace tres días –¡tres días!– se abrió por fin la oficina informativa, a dos semanas escasas del comienzo de las obras. No se preocupe, es normal. No se sabe si realmente el tren-tranvía llegará a Chiclana; las últimas noticias es que se quedará la altura del Pinar de los Franceses. No se preocupe, es normal. Tampoco se sabe con certeza si llegará a Cádiz y, en el supuesto de que lo haga, si será haciendo el salto del carnero, por una vía adicional a las de Renfe, por las mismas con intercambiadores de ejes, de traviesas, de voltajes… Pero no se preocupe, todo esto es normal que no se sepa todavía. Ellos –los que sean– lo tienen todo amañado aunque no les dé la gana de decírnoslo a los pobres usuarios, versus paganinis de todo este empeño. Y ya digo, puede que sea fabuloso, pero, ¿por qué no nos lo demuestran?
La sentencia deja seriamente en entredicho la credibilidad de un partido que hizo bandera de su NO al proyecto sin explicaciones previas y porque ahora guarda silencio diciendo que él pasó de ese cáliz a cambio de los sillones confortables, que madre no hay más que una (la cartera) y a sus votantes, reclamados con ese señuelo, los encontró en la calle. Salvo la dimisión por un día del rey Balduino para evitarse firmar algo que iba contra sus convicciones religiosas no ha habido un acto de mayor cinismo político. Los gañotes hacen holgonas a las conciencias.
Mientras tanto el PSOE ríe por lo bajini. Lo decía ayer. Entre unos y otros le están zamarreando el árbol y él tranquilamente, a la sombrita, recogerá las bellotas. Ha dejado decir en algunas ocasiones que su postura será la de la mayoría. (Por cierto, ¿cómo se sabrá si ya no habrá procedimiento para saberlo?). Al final, si se ejecuta la obra, podrán decir que intentaron estar junto al pueblo y que éste no se expresó con claridad, al menos en su totalidad (¿), y si se salvan la barricadas y pasa por la Ronda del Estero dirán con razón que por ahí quiso la Junta que discurriera desde el principio. O sea, que ganará de todas formas. ¡Qué listos los tíos!
En fin, qué más se puede decir. Que la democracia es un pretexto que unos usan lo justo y necesario cuando les conviene. Así les va.
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