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de Maro

El timo de la Davis
Hay un dicho que señala que antes se coge a un mentiroso que a un cojo y en el tema de la sede de la eliminatoria de la semifinal de la Copa Davis de Tenis es el mejor ejemplo, ya que mientras se jugaba con distintas alternativas, y Jerez era una de las que merecidamente optaba a poder albergarla, la Federación Española de Tenis ya tenía planificado que iba a ser en Madrid, pese a ser la única alternativa que no cuenta con el respaldo de los jugadores. La gran duda es saber para qué hacen soñar a la gente si ya sabían dónde se iba a disputar.

Nuevo delegado provincial
En estos días, y en ocasiones con cuentagotas, se van conociendo quiénes serán los futuros delegados provinciales de la Junta. Y uno que suena con mucha fuerza es el actual alcalde de Villaluenga y presidente de la Mancomunidad de Municipios de las Sierra, Alfonso Moscoso, a quienes todas las quinielas le dan como uno de los más firmes candidatos a tener que asumir la responsabilidad de ser el representante de unas de las consejerías en la provincia. Donde no hay acuerdo es qué área podría aterrizar, ya que suenan varias.

Muerte de una seņora

Carlos M. López Ramos

Deborah Jeane Palfrey había nacido en Charleroi (Pennsylvania, USA) el 18 de marzo de 1956. Murió el 1 de mayo del año en curso en una localidad del Estado de Florida llamada Tarpon Springs, donde vivía su madre. El cuerpo de la Palfrey se encontró ahorcado con una cuerda de nailon en el interior de un cobertizo cercano al domicilio materno. Todo en principio apunta a que se trata de un suicidio, pero de momento la policía prefiere usar la expresión “suicidio aparente”, hasta que el avance de las investigaciones aporte datos definitivos sobre las circunstancias del fallecimiento. Este asunto dará bastante juego informativo debido a las actividades profesionales de la difunta y a las implicaciones políticas del drama.
Deborah Palfrey dirigía en Washington DC la empresa Pamela Martin & Associates (PMA). Bajo este neutro e inofensivo epígrafe se ocultaba una red de prostitución de auténtico lujo y de la cual eran clientes asiduos muchísimos miembros de las altas esferas del poder público y de las finanzas, algo que en los Estados Unidos son instituciones sinónimas. Deborah Palfrey era conocida como DC Madam, es decir, la gran dama del Distrito de Columbia, cuya función social era abastecer de señoritas de compañía (“jóvenes, con educación universitaria y empleos estables”, según rezaban los textos publicitarios) a los peces gordos de la capital norteamericana. Estas pelanduscas de cinco estrellas eran promocionadas como acompañantes para caballeros ilustres en ocasiones especiales, esas coyunturas en las que senadores, congresistas, patronos gubernamentales, acaudalados negociantes, banqueros y demás cofrades de la plutocracia preferían prescindir de sus desfondadas e impertinentes esposas y lucirse con una pareja más atractiva y estimulante. Los precios por asistencia oscilaban nada menos que entre los 275 y 500 dólares por hora, no por día como se ha dicho. Por supuesto que la PMA jamás admitió ser una casa de putas. Más tarde Palfrey confesó que la cuota podía incluir, quizás, ciertas escenificaciones de fantasías eróticas: el niño malo y la maestra sádica, flagelaciones, bondage, etc.
Parece ser que el montaje descubierto también servía de tapadera para determinadas operaciones de blanqueo de dinero. El pasado 15 de abril una Corte Federal condenó a la señora Palfrey por distintos cargos relacionados con su deleznable y celestinesco oficio. El dictamen de la sentencia estaba previsto para el 24 de julio. La perspectiva penal era, como mínimo, de entre seis y ocho años de prisión, si bien se ha manejado una cifra mayor dependiendo del rigorismo del tribunal. Este proceso judicial demuestra, una vez más, el inconmensurable grado de hipocresía de la sociedad estadounidense. En principio, y salvo sorpresas de última hora, la pocilga de la dirigencia política de Washington saldrá ilesa de este embrollo gracias al cadáver de una de sus más destacadas y fieles subalternas. El lunes 5 de mayo se dio a conocer un presunto escrito de despedida firmado por la Palfrey en el que aseguraba preferir la muerte a la cárcel. Esta mujer ya había cumplido dieciocho meses de reclusión en California por idénticas causas. Teniendo en cuenta que la jefa del lupanar había amenazado con publicar una larga lista de diez mil números telefónicos pertenecientes a usuarios de sus prestaciones en materia sexual (veinte kilos de documentos) en la que figuran nombres adscritos a las más encumbradas jerarquías de la administración, con el consiguiente escándalo, inevitablemente se baraja la tesis de un suicidio simulado, una forzada y forzosa multiplicación por cero, un procedimiento que en el país del dólar es moneda corriente y para el que allí sobra personal especializado. Millones de autores de blogs en Estados Unidos apuestan por la existencia de una máquina conspirativa.

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