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de Maro

¿Y estas luces?
Si las arcas municipales están tan mal como dice el alcalde, Enrique Moresco, y sus concejales, no me explico por qué permanecían ayer a las once de la mañana las luces de la avenida de Menesteo y la calle Ximénez Sandoval encendidas, porque es un gasto muy inncesario que hay que controlar. Corresponde el tirón de orejas al edil de Mantenimiento Urbano, Alfonso Candón, por lo tanto, cuidado.
Reciclaje a malas horas

Ya lo denuncié en otra ocasión, pero mis quejas cayeron en saco roto. Ahora vuelvo a instar a la edil de Medio Ambiente, Beatriz Fuentes, a solicitar el cambio de horario de la recogida de los contenedores de reciclaje, porque no es de recibo que el camión esté vaciando estos recipientes pasadas las nueve y las diez de la mañana, ocasionando retenciones de tráfico que se unen a las que ya sufrimos debido a la llegada de los visitantes.

 


¡Qué calor!
Hacía muchos años que no recordaba un verano tan caluroso como el que estamos padeciendo...

Tomo nota

 

Política lingüística
Javier de Echegaray
javierechegaray@hotmail.com

La política lingüística a la que nos están llevando las autonomías secesionistas es letal para España. Creo que este aserto no precisa de mayores explicaciones: deshace la unidad de lenguaje del territorio nacional; provoca el alejamiento de los miembros de cada comunidad de la cosa común; alienta las diferencias de las regiones y ayuda a la política disgregante que nos inculcan nuestros gobernantes. Es buscada por los nacionalistas como elemento de identificación y fuerza centrípeta de sus gentes. Y está secundada y protegida por los distintos gobiernos de la nación que la apoyan y hacen caso omiso a las graves transgresiones legales sobre las que se ampara su operativa. En ocasiones llegan a falsificar un lenguaje nuevo y desconocido para sus mismos receptores con tal de superar inconvenientes tan insalvables como el de la diversidad evolutiva de la misma lengua en distintas zonas del territorio de influencia.
Pero no hemos aludido aún al más sensible daño que con las políticas lingüísticas se infiere a los receptores del nuevo o viejo idioma. Hablo de lo que más conozco y que es la lengua vascongada. Las llamadas “ikastolas” (tampoco quiero llamarlas “escuelas” porque se trata tan sólo de centros de formación de futuros terroristas) enseñan en vascuence y niegan el derecho de sus alumnos al uso del español. Generalmente y por la ideología de tales centros, los padres que llevan a sus hijos a esa trampa son también separatistas y pretenden que sus hijos sólo hablen vascuence; por su raíz ideológica y por su odio visceral a España que se inició con Sabino Arana y no viene de antes como los secesionistas pretenden. Por lo que es normal que esos chicos, en casa, también tengan el veto sobre el uso del español: todo se habla y se trata en vascuence.
Crecen, pues, estos jóvenes, sin el conocimiento del español y hablando exclusivamente vascuence. No es ninguna exageración: son cosas que uno ha visto con demasiada frecuencia en Vascongadas.
El resultado es una juventud condenada inexorablemente a la incultura y al desconocimiento. Porque no es ningún secreto que no existen fondos de cultura de ningún tipo en idioma vascuence.
Si se busca un tratado, digamos, de Química, no existe en esa lengua; pero tampoco otro de Física, ni de Matemáticas, ni de Filosofía, ni hay una enciclopedia, ni hay estudios históricos (los pocos que conozco son libelos dedicados a la falsificación de la historia de la región vasca en los que no se dicen más que atrocidades y disparates que a lo único que pueden aspirar es a malformar culturalmente a sus consumidores) ni ninguna otra fuente de cultura en la que pudiesen beber esas juventudes así educadas. Les han condenado a una incultura, a una ignorancia y a la barbarie de la que ya nunca podrán salir. Los ejemplos que podría aducir son tan expresivos que asombrarían a cualquier persona razonable, pero mi espacio es muy limitado.
En resumen: por mor de intereses políticos bastardos, se ha limitado la capacidad cultural y científica de jóvenes que ya jamás podrán tener acceso a fuentes de cultura de la riqueza del español, la lengua más culta y con mayores fondos de cultura y ciencia que se conoce. Han cambiado una lengua de las más universales con que cuenta hoy el mundo entero (sólo superada por el inglés, de muy inferior calidad) por un extraño lenguaje que no es útil más allá del corto recinto de unas mínimas provincias, sin proyección alguna fuera de esas reducidas fronteras. Salvo que el sujeto, imbuido de ansias de saber, procediera por su cuenta a estudiar el español y se liberase del sortilegio de una lengua inculta y sin futuro. Lo cual es tanto más difícil cuanto que esa mala educación va siempre acompañada de otra peor: la política de odio a España y a todo lo español que les lleva a despreciarlo.
No he hablado más que del vascuence porque es la lengua en la que con mayor profundidad se anotan los estigmas descritos. Pero no pasa otra cosa con el catalán o con el gallego; salvo que su similitud con el español hace mucho más fácil la corrección por el aprendizaje, aunque sea tardío, del universal.
Los políticos inútiles, siguen gozando la mamandurria de sus puestos flamantes y bien remunerados a costa de la destrucción de aquéllos a los que dicen proteger. Pero ¿qué saben ellos de las glorias de la cultura, si apenas si tienen un bachillerato mal hecho?

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