La colegiación de los médicos es una garantía para los ciudadanos
Acaba de firmarse en el seno de la empresa José Manuel Pascual Pascual, un añadido al convenio que rige las relaciones laborales de empresa y empleados que permite la contratación de profesionales sin que estén colegiados. Esta exigencia, que según el sindicato UGT está en vigor incluso en el SAS, ha despertado la ira del Colegio de Médicos andaluz, que ya anuncia que tomará las medidas establecidas en la ley contra aquellas entidades, públicas o privadas, que permitan o participen en la prestación de servicio sanitario sin la colegiación que establece la ley. En el trasfondo del acuerdo, se pretendía eliminar el “importante coste económico” que significa la colegiación obligatoria para acceder a los puestos de trabajo de las Empresas Pascual. De la misma forma, ya no será necesario pagar obligatoriamente a los colegios profesionales para acceder a una plaza de los hospitales, igual que ocurre en el SAS, según dice el sindicato. Pero el Colegio de Médicos tiene algo que decir, que complica el asunto y da una nueva perspectiva con la que analizarlo. Lo que en principio puede parecer positivo en todos sus puntos, supone también una merma de las garantías. Y eso es así porque el filtro del Colegio presupone que el sanitario que no es profesional y que no ejerce éticamente su labor no podrá atender a un paciente. Hay que hacer especial hincapié en que existen ciertas profesiones que en el sistema español se supone que garantizan un mínimo de seguridad y eficacia. El hecho de que los abogados deban estar colegiados da a sus clientes la seguridad de que ese profesional está reconocido. Igual que un arquitecto o un médico. Ningún paciente debe pasar por manos de un profesional sin que esté plenamente reconocido, porque así lo dice la ley y porque supone una garantía extra que se añade al propio buen hacer del médico. Pocos pacientes querrán que se les realice una operación de apendicitis, por ejemplo, y que si existe algún problema no se pueda recurrir de ninguna forma a ese médico y su equipo. El Colegio de Médicos, debe mejorar mucho su funcionamiento, sobre todo abandonando el corporativismo en favor de un servicio al ciudadano. Su funcionamiento será privado, pero su espíritu es público. Sus quejas son lógicas, pero también se deben mirar en el espejo.
EL 11-M SIGUE SIN ACLARARSE
La decisión del Supremo de absolver a Rabei Osman El Sayed, alias Mohamed El Egipcio, del triste y debastador atentado del 11-M no ha hecho sino que abrir algunas heridas, que si bien nunca van a cicatrizar, sí que de alguna manera dolían un poco menos. Evidentemente, si no se tienen pruebas suficientes contra él no se le puede condernar. Durante estos años todas las miradas han ido hacia él -quizás no sin razón- pero ahora la cabeza de turco será otro, en este caso Antonio Toro, que de estar libre y sin cargos se enfrenta ahora a cuatro años de prisión. Además, otras cuatro personas también dejarán la cárcel por lo que lo único que parece haber quedado claro es que los autores materiales de la barbarie terrorista siguen sin conocerse realmente y eso que hay muchos condenados por el mayor ataque terrorista ocurrido en España. Como decíamos, las heridas han sido abiertas de nuevo y prueba de ellos es que los políticos han entrado en guerra dialéctica: que si Trillo dice una cosa, el PSOE contesta... Todo este circo parece que sólo interesa a los mismos cuando la verdad, independientemente del color del partido que se sea, debería conocerse, condenar a los culpables, honrar a los muertos y dejar tranquilas a las familias con su dolor.
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