| ¿Qué es Alceh?
Pues Alceh es una asociación, ONG, solidaria con los enfermos y familiares de enfermos de leucemia. Esta ONG fue fundada en el año 1978 cuando fueron aprobados los estatutos por el Gobierno Civil de la época. Lo que hace es colaborar con los enfermos hematológicos, entre ellos los enfermos de leucemia, ¡vaya enfermedad!
Esta ONG está capitaneada por el señor don Juan Manuel Cristóbal Benítez, alma máter de esta ONG contra las enfermedades hematológicas (leucemia). Gracias a la labor altruista y desinteresada de Juan Manuel esta asociación ONG funciona bien. Su hijo J. M. fue pasto de esta terrible enfermedad como es la leucemia.
Pero esta enfermedad tiene buen pronóstico ya que hoy día existen autotrasplantes y trasplantes de médula ósea. El Hospital de Jerez tiene los más avanzados tratamientos sobre esta enfermedad y no hace falta ir a los EE.UU ya que estamos al mismo nivel en esta patología –como es la leucemia, que es un cáncer líquido–. Hoy día hay muchos adelantos en la medicina y el Hospital de Jerez es hospital de referencia en esta patología, con un personal altamente cualificado, capitaneado por el doctor don Ángel León Lara y su magnífico equipo de hematólogos. En esto hay que darles un chapeau al SAS y no olvidar al gran doctor Eddy Vicente. Bueno, sería una lista interminable de buenos profesionales en la hematología (leucemia); que Dios nos coja confesados.
El que suscribe pasó por esto y no se lo deseo ni a mis enemigos, si es que los tengo.
Por favor, haceos donantes de sangre, médula ósea, plaquetas, plasma, ya que podemos salvar muchas vidas humanas. Hoy por ti, mañana por mí. Que cuándo nos va a tocar, esto es una tómbola. Quisiera que esta enfermedad no existiera, pero el cáncer está ahí y no podemos remediarlo, es el pan de cada día. Cáncer, cáncer, seamos precavidos y al menor síntoma acuda a su médico, no lo deje para mañana que hoy es posible.
asociación lucha contra las enfermedades hematológicas de jerez
Sidney 2008
Benedicto XVI ha estado en Sidney hace unos pocos días y me gustaría comentar algunos hechos. Se ha dirigido a la juventud mundial y ha sido aclamado por miles de jóvenes venidos de todas partes y especialmente de Australia. El fervor de esos jóvenes ha sido impresionante y lo asombroso es que buena parte de ellos no son católicos.
El Papa no ha engañado a esos muchachos halagándolos. Les ha hablado de ley natural, de que la dignidad innata de las personas se asienta en su identidad más profunda como imagen del Creador y no en derechos negociados o admitidos en convenciones. Se refirió también a los deseos que llevan en el alma de belleza, verdad y felicidad, y de cómo sólo los van a saciar en ese Cristo que murió en la Cruz y resucitó. “Nuestro mundo, –dijo– está cansado de la avidez, de la explotación, de la división, del tedio de falsos ídolos y respuestas parciales, y de la pena de falsas promesas”.
En otra intervención les decía: “No os dejéis engañar por los que ven en vosotros simples consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección en sí misma se convierte en bien, la novedad se hace pasar por belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdad”. Es llamativa la alusión al relativismo en los mensajes de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, quien ha comentado ahora que “hay algo siniestro que brota del hecho de que la libertad y la tolerancia se separan muy a menudo de la verdad. Todo ello se alimenta de la idea ampliamente difundida en nuestra época de que no hay una verdad absoluta que guíe nuestra vida. El relativismo, dando valor a todo sin discriminación, ha hecho que la “experiencia” sea lo más importante”. Una idea muy fuerte: “La vida no es una simple sucesión de hechos y experiencias. Es una búsqueda de la verdad, del bien, de la belleza. Con ese fin tomamos nuestras decisiones, ejercemos nuestra libertad y, en este caso, en la verdad, en el bien y en la belleza encontramos la felicidad y la alegría”.
Las palabras de despedida y la aclamación de los 300.000 jóvenes no fueron menos elocuentes: “Acercaos al amoroso abrazo de Cristo; reconoced a la Iglesia como vuestra casa. Ninguno está obligado a quedarse fuera… ¡Que mediante la acción del Espíritu Santo los jóvenes reunidos aquí tengan la valentía de llegar a ser santos! Esto es lo que necesita el mundo, por encima de cualquier cosa”. Benedicto XVI nos vuelve a dar motivos de esperanza y de optimismo.
isidoro cobo
cádiz
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