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Las jornadas de par en par de la Prioral, todo un éxito

La fachada de la calle San Sebastián iba a ser la principal, pero se dejó incompleta

brenda gómez/el puerto
A la espera de que el Centro Municipal de Patrimonio Histórico haga el balance de las jornadas de par en par 2008, dedicadas a la Iglesia Mayor Prioral, parece que los resultados de éstas han sido muy positivos y un rotundo éxito.
Tan sólo en la jornada del miércoles, la primera de tres que ha estado en marcha la actividad, pasaron por este insigne monumento más de quince grupos de entre diez y quince personas, interesadas en escuchar las explicaciones de los profesionales.
El objetivo principal de la visita es mostrar a los ciudadanos el origen gótico de la iglesia, a pesar de que su traza ha sufrido distintas transformaciones a lo largo de la historia. La monitora aseguró que, igual de importante que la lectura arquitectónica que se hace del edificio, es el contexto histórico en la que éste se erige.
Así, “en el siglo XV la ciudad vivía de la agricultura, la ganadería, las salinas o la pesca”. Y sin duda, tenía, al igual que en la actualidad, una buena situación estratégica en el conjunto de la Bahía de Cádiz, estando además en la desembocadura del río Guadalete, lo que hacía que además fuera una ciudad de aprovisionamiento de mercancías y carenado de los barcos. Además, El Puerto era de las ciudades más pobladas de su entorno, teniendo unos 6.000 habitantes, frente a los 2.500 que por entonces tenía Cádiz.
En aquella época, el punto de religiosidad lo constituía el Castillo de San Marcos, que se quedó pequeño por la gran acogida de gente por la ciudad, por lo que se comenzó a erigirse la Iglesia Mayor Prioral.
Con todo, se sabe que en lugar de asiento de la Prioral ya había desde el siglo XIV un grupo religioso, aunque se desconoce su función. La Prioral comenzó a construirse en 1480, y estuvo totalmente influida por la Catedral de Sevilla. Las dos fueron construidas por la piedra de arenisca de la Sierra de San Cristóbal, ya que por entonces las canteras tenían una gran importancia. Pero la calidad del material no era la adecuada, por ello “en el siglo XVI amenaza ruina”, siendo un siglo después cuando se cayó parte del edificio, debido también a un seísmo que se dejó sentir en todo el mundo.
La guía asegura que en esta iglesia se rompe con una de las máximas del gótico, la planta de cruz latina. En esta zona en cambio estuvo influida por el arte mudéjar. Así, tiene tres plantas, y cinco tramos desde la cabecera a los pies, siendo el primero el más importante. “Pero en el siglo XV no tenía este aspecto. No estaba el coro y la mayoría de las capillas, excepto dos, no estaban construidas”. Contaba con la misma altura, pero las cubiertas eran de bóveda de crucería y ahora en cambio, nervada.
Algunos de los elementos góticos que conserva el edificio son las ventanas y sus asientos (en los que se nota que, en el cambio del arco apuntado al arco de medio punto, hay un desplazamiento leve de las mismas), o las bases en las que se asientan los arcos.
Aseguró que “en la reconstrucción sólo quedaron los perímetros y la puerta del Perdón”, a los pies, por la calle San Sebastián.
En el exterior, la guía también destacó que la fachada tiene muchos elementos góticos, como las gárgolas, que sirven para evacuar el agua de la techumbre, los pináculos, adornos arquitectónicos en forma de cono, o los arbontantes, arcos exteriores de un edificio que contrarrestan el empuje de otro arco o de una bóveda.
Esta puerta se comenzó a construir en época gótica, pero se dejó por hacer la del este (que se utiliza como principal ahora), que es de la etapa renancentista.
Así, en la portada hay varias fases. El cuerpo principal tiene grandes contrafuertes, por otro lado están los caracoles, que en su interior albergan las escaleras de caracol y que se nota que son posteriores porque no hay trabazón, y por último, el cuerpo volumétrico de molduras que hace de telón decorativo. La gente hizo varias intervenciones y admiró mucho el estilo del monumento.