Van llegando...
Paulatinamente, sin prisas pero relajados, van llegando a sus lugares de descanso todos los españoles. Unos con su sandía bajo el brazo, la sombrilla, las sillas y la nevera y otros con el Mercedes y el yate en un puerto deportivo. Pero lo importante es que cada uno sea feliz, se sienta a gusto y sin envidias ni malos rollos, como se dice ahora.
Y las vacaciones se adelantan en progresión geométrica al trabajo que cada uno desempeña. A mí me gustaría estar seis meses de vacaciones, pero para eso no tendría que hacer nada el resto del año, lo cual es muy difícil dado los tiempos que corremos. Pero vamos, que tampoco pasa nada, porque los españoles somos gente privilegiada, porque la economía española es la más fuerte de Europa y el Gobierno va a tener en cuenta a las clases más necesitadas.
Y ya Don Juan Carlos está en Palma de Mallorca descansando del ajetreo que le damos todos los españoles y del duro trabajo que desempeña para gobernarnos. Porque la verdad es que para ponernos a todos de acuerdo, no creáis que es tarea fácil.
Pronto estará el señor Zapatero en su Coto de Doñana, patrimonio de la humanidad y sobre todo de todos los españoles. Y el señor Chaves en el mismo lugar de todos los años, porque con el sueldo que tiene, para quince días, como no tenga amigos que lo inviten, va a estar muy cortito. Con la crisis, desaceleración o retroceso que estamos padeciendo el resto de los españoles, me supongo, y es mucho suponer, que se aprieten el cinturón y no malgasten su sueldo de la extraordinaria en suntuosas comidas y gastos superfluos en alquiler de yates.
Pero mis amigos, mis amigos de siempre, van llegando al parco círculo que me rodea, aunque este año no estará mi amigo Manolo, de las Cabezas de San Juan, que falleció hace unos meses. Tampoco estará mi amiga rubita de la preciosa sonrisa que veía acompañada por la playa del brazo de su esposo, porque lo ha cambiado por otro más joven y más fuerte, pero que dentro de unos años, estará igual que los demás: barrigón, con canas y cada vez chocheando más o menos, según se mire. Pero sí estará mi amigo Curro de Lebrija, al que quiero un montón, con su esposa Isabel y con sus botellitas de MF que el mejor catador de vinos no la distinguiría de la mejor manzanilla de Sanlúcar de Barrameda. Tampoco estará en El Puerto de Santa María, mi amigo Carlos Solchaga ni Víctor Moreno, ni las hermanas de Felipe González, ni tampoco el mismo Felipe, porque son otros tiempos y hay que darle paso a la nueva generación de personas relevantes como González Cabaña, Gaspar Zarrías y otros muchos que siguen en sus puestos por méritos propios y porque no hay nadie que los mejore. Y es que a los políticos actuales es muy difícil superarlos. El otro día leí un comentario de una persona muy inteligente, el cual no entendía porqué en el PSOE, de entre los militantes de cuota de los veinte euros cada seis meses, no habían elegido a personas relevantes, porque haberlos haylos y por cierto muy buenos políticos, que no necesitan vivir de la política porque tienen su propio medio de vida y no necesitan de la política para vivir, porque sin duda alguna, son buenos políticos, altruistas, desinteresados, humanos, generosos, abnegados, nobles y bondadosos, cualidades que en algunos de nuestros actuales políticos, brillan por su ausencia. Pero el entramado no es tan fácil de entender, porque están las ejecutivas, a las cuales a veces es mejor no pertenecer.
Pero las vacaciones van a empezar y a quien Dios se la dé San Pedro se la bendiga y sobre todo, a disfrutar que son dos días.
j. a. p.
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