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al Director
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de Maro

No acabo de entenderlo
El concejal de Policía Local, Carlos Montero, está de vacaciones, ya lo sabrán porque se lo conté ayer en esta misma sección. Pues resulta que hasta que él no regrese no habrá respuesta oficial del Ayuntamiento a la denuncia sindical sobre la ausencia de policías locales en la playa, de la que informábamos ayer en este medio. Yo, personalmente, desconocía el poder que acumula el concejal y, sobre todo, no acabo de entender por qué sobre esta cuestión no se pronuncia el alcalde, quien a fin de cuentas es el máximo responsable de la Policía Local, como ya sabrán. Así que ya saben, que mientras el teniente de alcalde esté de vacaciones no habrá polis de playas.

Para no desentonar
Quizás se llamaron por teléfono antes de salir de casa y acordaron que todos iban a llevar camisas azules, en distintos tonos, sí pero todos del mismo color, para no desentonar, aunque no sabía yo de esa unión tan exagerada. O puede que fuese casualidad, porque a ver si no por qué el concejal de Mantenimiento, Alfonso Candón, el presidente de la Flave José Rodríguez y el presidente de La Azada Juan Jiménez escogieron la misma vestimenta para presentar el plan de barrios.

El cambio inevitable

Juan Antonio Palacios
ex alcalde de Algeciras

Hace tan sólo una década, cuando alguien nos hablaba sobre el cambio climático, pensábamos que era un alienígena o un alienado. Hoy es una amenaza que se proyecta gravemente en nuestro futuro, es más, creo, sin ser alarmista ni catastrofista, que compromete el hecho de que tengamos porvenir como especie y como planeta.
El cambio, por mucho que no cerremos los ojos y nos tapemos los oídos, es inevitable. La naturaleza se altera cada segundo que pasa, pero ante esta agresión incontestable, tenemos por delante un gran desafío.
Durante los últimos siglos nos hemos dedicado a consumir, contaminar y destruir, pensando que podríamos hacerlo sin fin y que no pasaba nada porque la acumulación de evidencias de que esto va muy mal es abrumadora e incontestable, y que nuestro modelo de desarrollo es devastador e insostenible, habiendo acumulado en poco más de un siglo, el trágico e inadmisible récord, de una tercera parte más de emisiones que en toda la historia de la humanidad.
Por citar algunos ejemplos escalofriantes, once de los doce últimos años han sido los más calurosos desde que existen registros fiables de temperatura hace ya ciento cincuenta años, en las tres últimas décadas se ha reducido notablemente el hielo en nuestro planeta, con una sensible retracción de los glaciares y adelgazamiento del casquete boreal y desde hace cincuenta años se constata la continua subida del nivel de los mares. Esto no es casualidad sino causalidad en gran medida de nuestra actuación como habitantes de este planeta.
Si miramos a la meteorología, cada vez muestra un comportamiento más irregular y extremado, lo que podemos ver un día sí y otro no y el de en medio, que da lugar a continuos desastres naturales de intensos efectos y consecuencias sociales, que llevan aparejados hambre, pobreza y desesperación a extensas poblaciones del mundo.
Estamos ante un hecho incuestionable, corroborado por la inmensa mayoría del mundo científico, producto sustancialmente de la acción humana. Es más, de continuar las emisiones de gases de efecto invernadero a los mismos niveles actuales, tal vez se cause un calentamiento adicional y aún más vertiginoso que puede provocar muchos otros cambios en el clima global durante las próximas décadas.
Los protocolos aprobados en las distintas cumbres internacionales, destinado a limitar la mierda que lanzamos a nuestra atmósfera, tienen un horizonte temporal de caducidad en 2012, por lo que resulta muy urgente acordar nuevos objetivos, no sólo con la intención de cumplirlos sino que sean más ambiciosos.
El que los grandes productores y contaminadores de nuestro medio ambiente, no se lo tomen en serio, como el caso de EEUU, puede convertir en inútiles los comportamientos responsables de muchos otros países que como España, representamos el 1% de la emisión mundial, e incluso sarcásticas las exigencias de que asuman mayores sacrificios, precisamente aquellos estados que luchan por salir del subdesarrollo.
Aunque esperemos que la nueva presidencia estadounidense cambie de actitud y junto con el gigante chino, país determinante y decisivo para el control de emisiones presentes y futuros nos abra una puerta a la esperanza. Debemos ser conscientes que construir un modelo alternativo al actual modelo energético, va a costar tiempo y esfuerzos y no va ser un camino de rosas, sino lleno de dificultades, alteraciones y retrocesos.
No podemos ser tan ingenuos que el deterioro progresivo se puede detener sin hacer nada, eso sería un ejercicio de inconsciencia e irresponsabilidad, ni podemos ser egoístas e insolidarios con las generaciones futuras.
Luchar contra el cambio climático, requiere determinación política, perseverancia, esfuerzos y recursos. No es sólo una tarea de los gobiernos, que lo es, sino de una implicación global de todo el sistema económico y de movilización ciudadana. Si no es así, habrá un momento, que no existirá remedio, porque no podremos contarlo.

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