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de Maro

Un medio de comunicación para toda una bahía

El mayor potencial que puede existir en el área metropolitana de la Bahía de Cádiz es sin duda la unión de todas sus poblaciones. A lo largo de los últimos 20 años el estilo de vida de los gaditanos ha cambiado de tal forma que ya no resulta extraño que se viva en El Puerto, se trabaje en San Fernando y se visite a los amigos en Chiclana. La imposibilidad de crecimiento de la capital gaditana y las circunstancias económicas desfavorables han provocado que muchos hayan emigrado a las localidades vecinas. Primero San Fernando y El Puerto, Puerto Real y Chiclana y finalmente incluso Rota y Jerez. La mejora de los transportes permite un ritmo de vida sencillo dentro de la Bahía, que se configura como un espacio de futuro en el que deben entrar las nuevas tecnologías, nuevas industrias y en el que deben mejorar el sector servicios y el comercio tradicional. La economía de la Bahía de Cádiz está muy acostumbrada a los varapalos que proporciona un sistema global como el que dicta las normas estos días. Sin embargo, existe un recurso en el que pocas veces se repara y que representa la mejor materia que puede ofrecer esta comarca. La Bahía de Cádiz es la tercera área metropolitana de Andalucía, por detrás de Sevilla y Málaga. Cuenta con más de 640.000 habitantes, incluyendo a la vecina Jerez que forma parte de la Mancomunidad de Municipios. Una población tan importante debe exigir el papel que le corresponde por su propia valía, olvidando los momentos complicados que han pasado o que están por llegar. Con esta visión de futuro, la cabecera unificada INFORMACIÓN supone el canal informativo lógico para pasar de la información local a la metropolitana. Los lectores hallarán desde hoy un periódico enfocado a las noticias que afectan a todos los ciudadanos de la Bahía, sin importar el lugar de nacimiento, trabajo o residencia. El compromiso que se adquirió de primar la actualidad local, los asuntos más cercanos al ciudadano y el servicio a la sociedad como medio de comunicación, se ve desde hoy reforzado con un nuevo espíritu y una filosofía informativa centrada en el ámbito geográfico de la Bahía. En el futuro cercano se vislumbra un ciudadano que se siente de su ciudad, que disfruta de ella, pero que se sabe enmarcado dentro de una Bahía con un futuro ilusionante.

El negro panorama del equipo azulino

En apenas un mes y medio se ha pasado de la euforia a la incertidumbre en el seno del Club Deportivo San Fernando. Después de que el pasado 15 de junio se lograse el tan ansiado ascenso a Segunda División B, tan sólo 45 días más tarde se ha vuelto a la cruda realidad de una plantilla que sigue sin cobrar todo lo que se le debe de la temporada pasada y, lo que es peor, no sabe a qué atenerse con vistas a la próxima campaña. Los jugadores están hartos de estar hartos y ayer tomaron la determinación de dejar de entrenarse hasta que el pago se haga efectivo por parte de la junta directiva. Y es que ya no aguantan más después de la enésima promesa incumplida por parte de los que llevan las riendas del conjunto azulino.
Este nuevo desencuentro entre plantilla y directiva llega en plena pretemporada, la fase más importante para cualquier equipo de fútbol con vistas a coger la forma necesaria para afrontar el duro campeonato liguero.

¿Un Plan General participativo?

La empresa encargada de la redacción del Plan General, Territorio y Ciudad está remitiendo a los colectivos sociales de la ciudad un documento en el que explican la importancia de que estas entidades participen en este trámite. En el transcurso de una reunión de una duración media de 30 minutos pretenden conocer de primera mano las preocupaciones, anhelos o impresiones de algunos temas claves para el futuro urbanístico de la ciudad.
Con este tipo de actuaciones se entra en la espiral de una doble moral, ya que, es buena la intención de querer que este nuevo Plan General sea un puzzle hecho con las necesidades que planteen los colectivos interesados en el desarrollo de la ciudad, pero también se puede caer en una trampa, es decir, que sólo sea una farsa que marque transparencia y participación, cuando en realidad pesen más las directrices políticas del equipo de Gobierno que las de los propios ciudadanos en la elaboración del PGOU.

     
 
     
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