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Revés a la audiencia nacional por el terrorismo islamista

De modo similar a lo ocurrido con la instrucción del 11-M a cargo del juez Juan del Olmo y la posterior sentencia del magistrado de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez, la labor investigativa del juez Baltasar Garzón y la sentencia del magistrado Alfonso Guevara respecto a la Operación Nova han sufrido un considerable varapalo por parte del Tribunal Supremo. Catorce de los veinte condenados por la Audiencia Nacional acusados de planear atentados contra varios objetivos emblemáticos de Madrid (entre los que precisamente se encontraba la sede de la AN) han sido absueltos del delito de pertenencia a grupo terrorista y, además, se ha rebajado de nueve a dos años de prisión la pena impuesta a otro; en cambio, confirma las condenas impuestas a seis condenados en la operación. Cuatro acusados ya habían sido puestos en libertad por el Tribunal Supremo cuando interpusieron el recurso de casación. Y todo ello a pesar de que la Fiscalía solicitaba que se condenara a los acusados preventivamente, por si acaso cometían atentados en el futuro, en lo que habría supuesto un flagrante atentado contra el principio jurídico de presunción de inocencia y habría abierto una peligrosa puerta por la que se podría condenar a quien no hubiera cometido delito alguno.
La investigación que Garzón comenzó en octubre de 2004 (y prosiguió el juez Fernando Grande Marlaska durante un tiempo), se saldó con 43 detenidos, quince de los cuales se hallaban presos en distintas cárceles. De estos 43, finalmente Grande Marlaska procesó a 33. Ahora, el número de culpables, y no en todos los casos por pertenencia a organización terrorista, ha quedado reducido a seis.
A resultas de todo ello, queda en entredicho la gran operación policial y judicial por la que se venía asegurando que España era objetivo del terrorismo yihadista y que, a su vez, servía para validar la autoría islamista del 11-M.
También surgen dudas sobre la pretensión del Gobierno de reformar la Ley de Enjuiciamiento Criminal con el objetivo de que la instrucción corresponda a los fiscales y no al juez, como ocurre actualmente. Tanto en la instrucción del 11-M con en la de la Operación Nova la labor de la Fiscalía se ha visto socavada por las sentencias del Tribunal Supremo.

Los otros problemas del mundo

Aunque dé la sensación de que actualmente sólo se deba hablar de la crisis económica y que todas las decisiones están supeditadas a los vaivenes de las Bolsas, lo cierto es que en el resto del mundo sigue habiendo conflictos y problemas que nada, o por lo menos poco, tiene que ver la actual crisis. Y Somalia es un claro ejemplo, sobre todo después de que la OTAN haya anunciado que enviará buques a sus aguas para garantizar la llegada de la ayuda humanitaria a los desplazados por su eterna guerra civil. Sin embargo, esta noticia conlleva un añadido que no se quiere resaltar y es que la presencia militar de la Alianza Atlántica también va a servir para hacer labores de vigilancia contra la piratería en la zona, y que tuvo en un barco español uno de los últimos capítulos hace escaso tiempo.
Parece claro que sólo una fuerte presencia militar, que se debe añadir a la que la propia UE ha anunciado que enviará a esta misma zona, puede frenar un problema muy grave, no sólo por el peligro que corren las tripulaciones de los barcos atacados por los piratas, sino porque estos asaltos están empezando a tener repercusiones en los más desfavorecidos de la propia Somalia.

     
 
     
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