El
grave retraso en el buen uso
de las nuevas teconologías
Un informe presentado ayer por Telefónica sobre
La Sociedad de la Información en España 2007 revela que el 60 por
ciento de las viviendas de la provincia tenían acceso a internet en 2007
y que casi el 85 por ciento de los gaditanos utilizaban el móvil. Mientras,
la Junta destaca que Andalucía “está observando un importante
salto tecnológico, no sólo porque sea la comunidad autónoma
en la que más ha crecido el número de usuarios en nuevas tecnologías”,
sino porque “la base de su tejido empresarial, las micropymes, se han situado
entre los primeros puestos del listado en España en cuanto al uso de internet”.
Sin embargo, la realidad es muy distinta y Andalucía sigue estando a la
cola de Europa en cuanto a acceso a nuevas tecnologías. Pero eso no es
sólo una característica andaluza, sino que más bien en un
problema, un atraso, generalizado en la sociedad española. Que el año
pasado hubiese acceso a internet sólo en un 60% de los hogares de la provincia
resume a la perfección este grave retraso. Visto desde otro punto de vista,
hoy hay un 40% de la población que no navega nunca en internet, que no
sabe lo que es un correo electrónico y que de momento tiene muy difícil
el uso de la red para ocio, información o aprendizaje. La verdad es que
en el otro lado de la moneda no hay un 60% de habitantes que sí usa internet
con algunos de estos fines. Más bien son pocos. El nivel de desconocimiento
informático entre los españoles es mayúsculo, y hoy incluso
sigue siendo un avance que los trabajadores, incluidos los jóvenes, sepan
manejar un ordenador. ¿Para qué se están usando entonces
las nuevas tecnologías? Como se vaticinaba desde un principio, las nuevas
tecnologías se han puesto al servicio de las empresas. Son un negocio
más porque hoy un joven sabe descargar melodías y juegos a su teléfono
móvil, pero no es capaz de trabajar con las herramientas de ofimática
o buscar información en internet. Las nuevas tecnologías no se
están utilizando correctamente y, por desgracia, las operadoras, incluida
Telefónica, no ofrecen los servicios que se prestan en nuestros países
vecinos. Europa aventaja a España con prestaciones muy superiores y precios
muy inferiores. España ha enfocado estas herramientas casi exclusivamente
para hacer negocio a costa de los ciudadanos.
La imposible solución a la inmigración
Está claro que Europa no sabe cómo solucionar el problema de la
inmigración y que actúa no en base a una razonamiento claro --sea
en la dirección que sea-- sino a golpe de presión política
o económica. Tras los últimos triunfos de la derecha, como en el
caso de Italia, parece llegar una oleada de radicalización hacia quienes
llegan a Europa sin papeles, amparada en la crisis que azota a todo el contienente,
lo que ha provocado que se quiera dejar de lado los derechos de las personas
y forzar unas medidas restrictivas, como la potestad de retener hasta 18 meses
a los inmigrantes detenidos, que sólo apuestan por inducir el miedo a
quienes quieran venir, pero no por buscar una solución a este complicado
problema.
Y cuando las cosas se hacen a golpe de sensación o aprovechando únicamente
las circunstancia de un determinado momento, nunca se alcanza una solución,
sino todo lo contrario, se incrementa la ilegalidad, se favorece la proliferación
de las mafias y sólo se logra aparcar teóricamente el problema,
sin afrontarlo y sin buscar las alternativas que deberían ser válidas
para hallar un punto de encuentro que no se base exclusivamente en la represión
y el castigo.
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