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de Maro

Bicentenario, su parte de ilusión y su parte de razonable cordura

nadie va a poner en duda que el Gobierno municipal va a poner todo de su parte para que al menos lo que le corresponda de organización de eventos para el 2010 y los dos años siguientes hasta 2012, salga a pedir de boca y con la categoría y solvencia que merece la ciudad. Eso es algo que se ve ante el entusiasmo del alcalde y de sus socios de Gobierno y a pesar de que en la calle no se respire, al menos todavía, ese aire de optimismo que debe de imperar para que acontecimientos singulares como los que se avecinan se conviertan en un verdadero revulsivo para la ciudad.
Además y en los últimos años y sobre todo en los últimos meses, ya se atisba ese proceso de autoorganización de entidades de la ciudad que han puesto sus miras en el 2010 y que cada vez más sorprenden con iniciativas novedosas que a nadie más que a quienes se han empapado de historia y han nacido con la imaginación suficiente para reconvertirla en un producto propio, se les hubieran ocurrido.
Ese es, en suma, el buen camino, todo ello articulado desde los órganos que se han creado para darle una consistencia y unidad a la conmemoración, y sobre lo que el Ayuntamiento y la Comisión Local del Bicentenario deben actuar incentivándolo desde la creatividad de sus artífices, antes que desde un intervencionismo excesivo que termine en un hartazgo de fatales consecuencias cuando lo que está en juego es la ilusión de la gente. Una ilusión sin la cual cualquier evento que precise de la implicación popular está llamado al más estrepitoso de los fracasos o a su condena al estadio de lo estrictamente protocolario y alejado de la colectividad.
Pero ojo. No todo es tan sencillo como trazar unas líneas maestras sobre el papel, sino que la labor de organización debe ir encauzada bajo la premisa de la operatividad y de la viabilidad de lo que se organice, mirando tanto sus costes como sus beneficios y aplicando una razonable dosis de criterios economicistas porque, al fin y al cabo, el dinero que se gasta ha de estar también razonablemente unido al dinero que entre en la ciudad durante ese periodo, que no tiene por qué estar parejo el debe y el haber. Tómese como aviso a navegantes sobre las últimas y poco estudiadas propuestas con vistas al 2011.

La Guardia Civil está de enhorabuena

La Guardia Civil está de enhorabuena. No cabe duda de que España puede presumir de tener unos cuerpos de seguridad (incluímos a la Policía Nacional y a las locales) bastante eficientes y que en las últimas horas están dando golpes importantes contra el terrorismo y la droga. La caída del comando Vizcaya es un éxito rotundo y que puede (esperemos que así sea) tambalear los cimientos de ETA, a la cual casi ya ni quieren en su casa. Pero en la lucha contra el narcotáfico también se están saliendo los hombres de verde, sí, los mismos que cuando vamos con el coche y los vemos aparcados en la cuneta nos ponemos nerviosos y nos suda todo el cuerpo -aunque no hayamos hecho nada y llevemos todos los papeles en regla-. En este sentido, la incautiación de 19 toneladas de hachís en el Puerto de Algeciras es un nuevo y gran éxito pues de haber pasado inadvertido, la mercancía podría haber alcanzado en el mercado los 30 millones de euros. Ademas, el martes, intervinieron 603 kilos también en Algeciras y otros 6 en Ceuta en 25 globos de colores ¡que estaban inflados dentro de un coche! También la Policía Nacional dio un pelotazo al desarticulado una organización dedicada al tráfico de hachís en Sanlúcar, con 9 detenidos y 1.200.000 euros.