“Si tienes los medios adecuados te puedes adelantar a la enfermedad”
Juan Manuel Armario —Gerente de la clínica Vida y Salud—
josé antonio benítez/arcos
La clínica del doctor Juan Manuel Armario está a punto de cumplir sus primeros tres años y medio de historia. Cómo pasa el tiempo... Desde entonces se ha convertido en un centro familiar donde cientos de arcenses son atendidos de sus enfermedades y dolencias, muchos de ellos, más que pacientes, impacientes ante las listas de espera de la sanidad pública. Ésta pueda ser una de las razones de la salud de la que parece gozar esta clínica.
—Parece que ha superado las expectativas en estos tres años y medio...
—La verdad es que sí. Si hubiera sabido al principio que alcanzaríamos este volumen de trabajo, hubiera hecho un proyecto distinto. Me hubiera gustado ampliar la clínica, introducir un servicio de rehabilitación..., pero después asumí la compra de un tac, una resonancia, etc. Este tiempo me ha servido para comprobar que la demanda sanitaria en Arcos y en la Sierra es muy importante.
—¿Cómo ha evolucionado su empresa?
—Creo que a bien, pero ahora nos encontramos con el problema de falta de espacio. Si hubiera tenido más espacio hubiera contado con más especialidades, con medios de diagnóstico y rehabilitación, y afrontado nuevos proyectos. No obstante, tengo mis planes de futuro, que pasarán por hacer algo nuevo, sin dejar Arcos pero con proyección hacia la Sierra.
—En cierto modo se ha beneficiado de las carencias de la sanidad pública y de las susodichas listas de espera.
—La sanidad pública española está entre las mejores, y sin duda es de calidad y tiene buenos profesionales. La sanidad hospitalaria es buenísima y la atención primaria cubre prácticamente el cien por cien, pero el problema es que estamos dando tanta cobertura que se nos debe todo. Eso es un pozo sin fondo, a lo que hay que sumar las listas de espera, que es el gran problema. Cuando alguien tiene un problema urgente no quiere esperar; entonces es cuando acude a nuestra clínica, con lo que espera vencer un miedo. Nosotros somos una clínica privada, que vale dinero, pero también estamos dando un servicio.
—Y usted, ¿tiene listas de espera?
—En determinados servicios sí. Hemos aligerado una barbaridad en las resonancias para el SAS. Un problema añadido es el administrativo relacionado con las peticiones que nos llegan, o que la resonancia que hagamos aquí le llegue después al médico que ha de analizarla, pero en el momento en que nos llega una petición, en dos o tres días se hace la resonancia, y a partir de ahí tarda dos días en llegar al hospital. De hecho, el personal de los hospitales de Villamartín y Jerez nos ha felicitado porque las resonancias les llega relativamente rápidas. Si hay listas de espera es de pocos días.
—¿Cómo valora su concierto con el SAS?
—Llevamos dos años y medio de concierto, ayudando a rebajar las listas de espera del SAS. La dirección del hospital está renovando ese concierto porque existe interés en nuestro servicio, y porque hemos cumplido la premisa de entregar un trabajo a las 48 horas. En otras palabras, están contentos con la clínica. Ahora mismo pienso en aumentar las posibilidades si no de concierto, sí de prestar otros servicios a lo público.
—¿Qué más nos puede adelantar sobre ese proyecto que tiene para su clínica?
—La idea es un nuevo edificio, grande, cómodo, ampliar las consultas, tener más despachos, que se puedan celebrar varias consultas a la vez... Ampliar las especialidades y hacer especial hincapié en la rehabilitación, que es un tratamiento muy importante de cara a los accidentes laborales, de tráfico, etc. También pienso incluso en un quirófano para pequeñas intervenciones.
—¿Con qué personal cuenta ahora mismo?
—Empecé con cuatro personas que dependían de mí directamente. Hoy tengo a once trabajadores, pero tengo hasta 32 contando a los especialistas que, aunque no tienen contratos conmigo, son autónomos que generan su propia facturación y la empresa les paga. En definitiva, somos unas 32 personas.
—¿Y la inversión?
—Hemos comprado un clonoscopio y un endoscopio alto, un ecógrafo, un holter de arritmia, dos bisturíes eléctricos que utilizan el cirujano y la dermatóloga, etc. La inversión ha sido constante. Ahora pretendo comprar un densitómetro para ver el cálculo de calcio en los huesos y meterme en otras adquisiciones que requiere la clínica, pero, ya digo, el problema es la falta de espacio. Además, me gustaría introducir la ozonoterapia, que es un tratamiento en auge que sirve para el tratamiento de hernias discales, sustituyendo el corticoídes por el ozono puro, que tiene propiedades paliativas y antinflamatorias.
—¿Cómo se lleva trabajo y empresa?
—Hay momentos en que sientes que tienes mucho personal a tu cargo, las preocupaciones derivadas de una inversión realizada a base de préstamos, los pagos mensuales... Pero bueno, si comparo esta actividad con la anterior de alcalde..., me quedo con la de médico empresario.
—¿Cree que el hecho de haber sido alcalde de Arcos le ha beneficiado en su empresa?
—Antes de ser alcalde, desde 1984 a 1991 tuve una consulta por la que pasaron 7.000 pacientes según mis ficheros. La gente tenía un recuerdo profesional de mi persona, aunque la política me haya dado fama. Hoy, después de tres años y medio han pasado por la clínica unos 15.000 pacientes con ficha. Los actos médicos sobrepasan los 40.000: una extracción, un inyectable, una consulta... De lo que estoy orgulloso es de haber vuelto a mi profesión después de la etapa política. Ahora tengo unas ganas tremendas de mejorar la calidad y la asistencia.
—¿Le queda tiempo para el reciclaje y formación profesional?
—Te cuesta cierto trabajo ponerte al día en la medicación actual, pues los medicamentos cambian constantemente aunque las enfermedades sean las mismas. La experiencia no se olvida, pero hay que estar al día en las nuevas tecnologías. Yo siempre digo que no hay enfermedades, sino pacientes.
—¿Cuál es el perfil de su paciente?
—Gente de todas las edades, pero sobre todo personas que están pendientes de una prueba, que no le dan en la tecla de lo que tienen o personas que tienen confianza en la clínica.
—¿Qué ha descubierto de la salud de los arcenses estos años? ¿Algo que le inquiete especialmente como médico?
—Hay de todo, incluso enfermedades nuevas como la fibromialgia que afecta a muchas mujeres. Lo que sí veo en el día a día es que, afortunadamente, gracias a los medios de diagnóstico con que contamos se llega a descubrir muchos problemas y enfermedades, que a veces son urgentes. Suelo derivar a personas con cierta frecuencia al hospital para que los atiendan urgentemente. Con ello quiero decir que lo importante son los medios. Si no tienes los medios se pueden escapar las cosas.