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Las obras del entorno del Castillo no tienen control

Los trabajos que se están realizando en las inmediaciones del Castillo de Chipiona apenas tienen el control arqueológico que merece. Una situación que está perjudicando a la defensa y protección del patrimonio arqueológico.

Por J.A. Garrido
La Sección Local de la Asociación Española de Amigos de los Castillos ha mostrado su preocupación por las obras que recientemente se han venido ejecutando en el entorno del Castillo. Desde su constitución en 2003, este colectivo ha demandado reiteradamente a la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura la incoación de un expediente para la protección del entorno del Castillo de Chipiona, sobre todo a raíz de la amenaza del proyecto de ampliación del paseo de la playa de la Cruz del Mar, que pretendía inicialmente encintar el Castillo en una estructura porticada de hormigón.
Ante la falta de respuesta por parte de la Delegación Provincial de Cultura, la Sección Local de los Amigos de los Castillos se dirigía en enero de 2008 a la Delegada Municipal de Urbanismo para solicitar su apoyo a esta demanda de mayor protección para el entorno del Castillo de Chipiona, siendo su única contestación que dicho entorno se encuentra ya suficientemente protegido.
Según la Delegada Municipal, por su condición de Bien de Interés Cultural, y en virtud del PGOU así como de la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985, será necesario obtener autorización previa de la Consejería de Cultura para realizar cualquier tipo de obras tanto en el Castillo como en su entorno.
Es más, el propio Plan Especial de Rehabilitación de Zonas Degradadas en la Zona Histórica Tradicional de Chipiona, aprobado recientemente por nuestro Ayuntamiento, recoge de forma expresa como condicionante la necesidad de realizar una inspección arqueológica previa a cualquier intervención, bien por demolición de alguna edificación o por remoción de tierra para el soterramiento de las redes y mejora del saneamiento, en el entorno del Castillo.
Sin embargo, y como parece desprenderse de los contactos mantenidos con la Delegación Provincial de Cultura, no sólo no se habrían realizado los controles arqueológicos pertinentes, sino que tampoco el Ayuntamiento habría obtenido la autorización previa que establece la normativa, incurriendo con ello no sólo en una actuación presuntamente delictiva, sino también haciendo un flaco favor a la causa de la defensa y protección del Patrimonio Histórico. Ya que siendo el primero en vulnerar su propia normativa, invita a otros igualmente a no dar cumplimiento a lo que establece la legislación.
Conviene recordar, y de ahí la gravedad que revisten los hechos, que con motivo de las obras de rehabilitación del Castillo de Chipiona, la Delegación Provincial de Cultura, sólo autorizó un análisis arqueológico de muros, argumentando que las obras no iban a afectar al subsuelo. Por sorprendente que parezca el proyecto de rehabilitación no contemplaba estudio arqueológico alguno, a pesar de ser preceptivo en cualquier intervención sobre un B.I.C. Fue la insistencia de los Amigos de los Castillos lo que hizo que hubiera por lo menos una inspección arqueológica de paramentos, permitiendo datar las estructuras ahora emergentes en el siglo XV, gracias a fragmentos cerámicos recuperados en sus muros.
Pero seguimos desconociendo los orígenes fundacionales de nuestro castillo, si se levantó una fortificación en el siglo XIII, como recogen las crónicas, si hubo una construcción previa musulmana, o incluso alguna estructura de época romana, al no ser pocas las evidencias aparecidas en el casco antiguo de Chipiona. Sólo un control sistemático de las actuaciones en el Castillo y su entorno resolverán estos enigmas.