El futuro de la pesca está en el viento y en las mareas
Los técnicos del Centro de Investigación y Formación Pesquera y Acuícola El Toruño llevan tres años estudiando las zonas y épocas de puesta de las especies más importantes del Golfo de Cádiz, al tiempo que las compara y relaciona con las condiciones oceanográficas pues influyen más que la presión pesquera
younes nachett conil
Las investigaciones científicas abren paso a cientos de utilidades prácticas y casi siempre aportan factores y datos que facilitan tareas antes imposibles. Este es el caso del Centro de Investigación y Formación Pesquera y Acuícola (Cifpa) El Toruño, que desde hace tres años analiza la influencia de las condiciones meteorológicas e hidrodinámicas en la productividad del Golfo de Cádiz.
Los técnicos del Cifpa, una vez concluya este estudio que se ampliará otros tres años, darán respuesta a preguntas que ni siquiera se habían planteado hasta ahora. Preguntas como ¿qué influye más en la salud de los caladeros, la presión pesquera en sí o los movimientos de marea? o ¿por qué un año apenas se pescan gambas o langostino y a los dos años las redes revientan repletas de estas especies? e incluso ¿qué año es más beneficioso para la pesca, uno donde predomine el viento de levante u otro donde el poniente sea más constante?
Respuestas
Las respuestas que ofrece el Cifpa El Toruño darán un vuelco a la actual concepción que prácticamente relaciona los años de buena pesca con la escasez de barcos faenando y viceversa. Así lo explica José María Naranjo, director del Cifpa: “la presión pesquera influye en la productividad de una zona de pesquería, pero afecta mucho más, por lo que hemos detectado, las condiciones oceanográficas e hidrodinámicas”, y es que “es lógico porque si un año se dan unas condiciones de afloramiento en el lugar donde se reproduce la sardina y el boquerón por ejemplo, resulta que al final habrá más alimentos para el crecimiento de las larvas” por lo tanto “las crías sobrevivirán en un porcentaje mayor que si esas condiciones no son las adecuadas para la productividad de fitoplancton y zooplancton”.
Toma de muestras
El estudio se está realizando a través de la toma de muestras en el Golfo de Cádiz, concretamente entre las desembocaduras de los ríos Guadalquivir y Guadiana. Las muestras se toman de forma continua y con ellas se mide la salinidad y la temperatura, mientras se estudian las zonas de pesquerías sobre todo en las épocas reproductivas. Al mismo tiempo se realiza una investigación en paralelo de las especies más representativas del Golfo de Cádiz como son el boquerón, la sardina, la acedía, la galera, el langostino y la corvina. Con estas especies se está realizando un estudio exhaustivo donde quedan reflejadas todas las capturas anuales, su tamaño y el desarrollo que la especie.
Procedimiento
En primer lugar se estudian las zonas y épocas de puesta de estas seis especies para más tarde correlacionar esos datos con las características hidrodinámicas de la zona, es decir, “las temperaturas, las épocas de poniente o de levante, si hay afloramiento o no de fitoplancton, si la zona es rica en fosfatos, etc”, tal y como explica Naranjo porque “la idea es realizar una previsión de acuerdo con las condiciones oceanográficas de ese año” y es que “parece ser que, en estas especies, las condiciones hidrodinámicas del medio son vitales y definitivas sobre lo que va a haber de recluta al cabo de dos años”.
En el informe elaborado quedan expuestos los sólidos en suspensión, las zonas de clorofila (donde hay más clorofila es donde hay más biomasa, y es donde después se detectan las zonas de puesta más importantes), así como los vientos que prevalecen, ya sea de levante y poniente porque “los giros anticiclónicos que conlleva el levante producen afloramientos gracias al aumento de la temperatura del agua”.
Jose María Naranjo señala que “cuando tengamos un barrido del Golfo de Cádiz de seis años podremos, conociendo las condiciones hidrodinámicas y meteorológicas, intentar establecer una correlación del tipo este año ha prevalecido el levante, entonces dentro de dos años habrá o no boquerones” y es que queda claro que “las condiciones oceanográficas tienen más influencia que la presión pesquera que se ejerza sobre el recurso” porque según este estudio “muchas veces se culpa a la presión pesquera de esquilmar los bancos de peces, pero la mayoría de las veces lo que influye son las condiciones oceanográficas e hidrodinámicas” por lo que “este estudio será fundamental en las previsiones pesqueras de cara al año siguiente de establecer las correlaciones”, además de servir por ejemplo a situaciones de la vida cotidiana del sector pesquero como el “delimitar los paros biológicos y las zonas de pesca con más exactitud” y no como en la actualidad donde a falta de un estudio similar, los paros biológicos apenas están dando resultados positivos en la salud del caladero.
Un análisis para que se gestionen mejor los recursos pesqueros
La idea de este proyecto es, como explica José María Naranjo “conocer en la mayor medida posible el Golfo de Cádiz para poder prever si el año que viene habrá boquerón o langostinos”. Por un lado “el estudio sirve para poder correlacionar los datos oceanográficos y meteorológicos con productividad”. Además, “conociendo estas variantes se podría llegar en un futuro a provocar, por ejemplo, afloramientos” como “construir una loma artificial de arena con objeto que las corrientes marinas, al topar con ella, suban hasta la superficie y provoque el afloramiento”. Aunque como señala Naranjo “en estos momentos sean situaciones virtuales, en la realidad casi todo es factible”. Otro ejemplo sería provocar “un desembalse del Guadalquivir en el momento oportuno para que se aporte fosfatos y otros nutrientes que sirvan como alimentos tras la puesta”. Pero sobre todo, con este estudio se pretende que “las administraciones, como gestora de los recursos pesqueros, sepan a qué a tenerse” además de “obtener información sobre las cantidades que se podrán obtener de las especies estudiadas al cabo de dos años”. Por último, a través de este estudio “también será más fácil ordenar los citados recursos pesqueros”.
Los aportes de los ríos son esenciales en la salud de las zonas de pesquería
y.N. El puerto
A través de este estudio también se ha comprobado que las mayores concentraciones de larvas se dan en las desembocaduras de los ríos por el aporte de materia orgánica y de alimentos, lo que facilita una mayor producción de fitoplancton, aunque estas circunstancias se reproduzcan igualmente en otras zonas como “las de afloramiento donde salen las aguas profundas a la superficie”, como explica el director del Cifpa El Toruño, José María Naranjo, en una relación directa entre los aportes de nitratos y fosfatos con la productividad primaria (plancton).
Además, Naranjo explica que “las puestas suelen ser todos los años las mismas” porque “los reproductores suelen tener un número constante de larvas” pero claro “si un año hay unos vientos de poniente que no te permiten el afloramiento y no hay comida”, en ese caso “una sardina, que pone unos 20.000 huevos, al final sólo sobrevivirán cuántos”. Eso sí, “si ese mismo año las condiciones oceanográficas son diferentes y favorecen la productividad, el porcentaje de supervivencia de las larvas aumenta considerablemente y a los dos años va a darse una recluta importante de la especie en cuestión”.
José María Naranjo tiene claro que con este estudio “lo que intentamos es hallar una correlación clara y definitiva entre las condiciones oceanográficas, la productividad primaria, los aumentos de temperaturas y de salinidad, los afloramientos, los vientos, la meteorología y la hidrodinámica general como los movimiento de corrientes, las zonas ricas en nitrito, silicatos y nitratos, para finalmente correlacionar todos esos datos con las posibilidades de supervivencia de las larvas, que a los dos o tres años van a ser las que lleguen a las pesquerías”.
Este año se ejecutará la segunda parte del proyecto con el añadido de estudiar el Golfo hasta Tarifa, aunque todo parece indicar que no se encontrarán zonas de puesta tan importantes “o al menos no con la importancia de la zona del Guadalquivir hasta Huelva que es el vivero del Golfo de Cádiz”, por eso, en la continuación del proyecto se estudiarán especies que habitan en rocas, por lo que se cambiará un poco la metodología, y se estudiarán especies como la urta, el pulpo y el pargo que “posee un alto interés para la pesca artesanal”.
Junto a este estudio se está elaborando un banco de ADN
La corvina, el langostino, la galera, la sardina, el boquerón y la acedía son las especies que se están estudiando porque, como explica José María Naranjo “son las que consideramos más importantes en el Golfo de Cádiz, pero normalmente como efectuamos también pesca de arrastre para ver las condiciones de tamaño y maduración sexual, se apresan otras cien especies para componer un banco de ADN al objeto de conservarlo a -180º y conocer el estado de todas ellas, de forma que se convierte en un proyecto paralelo para que en cualquier momento se pueda estudiar y analizar las poblaciones, y ver las variabilidades genéticas que puedan darse en los siguientes años”. Un proyecto que se divide en varios estudios paralelos y que cuenta con un presupuesto para los tres primeros años de 848.000 euros. Y es que por ejemplo, el presupuesto para el pasado año 2004 fue de 309.000 euros, sin contar con los 300.000 euros anuales que cuesta el barco Regina Maris. Este proyecto, con el que se conocerá mejor el Golfo de Cádiz, está subvencionado en su totalidad por la Unión Europea a través de los Fondos IFOP y por la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía. El informe final se entregará dentro de unos meses porque aún quedan algunos retoques, pero además el Cifpa El Toruño ampliará el estudio otros tres años más.
Un proyecto pionero que se amplía hasta el año 2008
Este estudio, que comenzó en el año 2001 y proseguirá hasta el 2008 ampliando la zona de actuación hasta Tarifa, se está realizando a bordo del barco Regina Maris. Esta embarcación, explica José María Naranjo, fue decomisada por las autoridades por un cargamento de droga procedente de Iberoamérica, y aunque “la droga nunca se encontró, ni durante los tres años que llevamos trabajando”, su importancia está siendo vital. En el barco trabajan dos titulados superiores del propio Cifpa, además de otros dos titulados que están contratados, tres auxiliares de laboratorio y el personal del barco. El proyecto se está realizando con la cooperación del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. El IEO está realizando también en el Golfo de Cádiz otros estudios de pesquerías, donde se estima la salud del caladero, pero este es el primer estudio donde se relacionan las condiciones oceanográficas e hidrodinámicas, con lo que serán las capturas dentro al cabo de unos años.