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En la corta historia de la Democracia

EN la corta historia de nuestra Democracia, este país siempre ha contado con una lacra de mayúsculas condiciones, el terrorismo de ETA. Un terrorismo al que se le ha intentado erradicar de muchas formas incluido el diálogo, eso que ahora no se percibe con buenos ojos desde determinados grupos políticos que un día también emprendieron dicha quimera de intentar dialogar con los terroristas. Sinceramente nada puede tener mejor solución que un pacto dialogado, es la única forma de no regenerar la violencia, el problema está si el coeficiente intelectual de aquellos que ven la agresión como una posible vía de solución a sus problemas, tiene suficientes armas para rebatir las propuestas de un Estado, pero es más fácil manejar la goma dos que las silabas. Dialogar siempre ha traído mejores resultados que la agresión, además no deja heridos, ni muertos, ni resentidos; el problema está cuando una de las partes se niega a ceder posiblemente, por carecer de recursos dialécticos e idealistas para poder llevar a una mesa de discusión. En esta semana, el portavoz de HB, Arnaldo Otegui ha sido encarcelado, me pregunto ¿por qué ha habido que esperar tanto si había indicios de delito? Ilegalizar un grupo político, no armado y llevar a una mesa de diálogo a un grupo terrorista, no deja de ser una paradoja; pero ¿será esa la solución?. Lo cierto es que el problema de ETA se ha convertido más en una herramienta de promoción política que una esperanzadora manera de ver la paz y el cese de la violencia por parte de este grupo terrorista, que sigue anclado en unas formas nacidas en el seno de una rancia dictadura que se han mantenido en una bisoña Democracia, y en un ya maduro sistema en busca de unos objetivos imposibles de conseguir a través de la agresión. Los tiempos cambian; antes los informativos se veían en el cine, hoy se leen en internet, pero los protagonistas más tristes de esos noticiosos siguen siendo aquellos que no se han dado cuenta que hemos traspasado la frontera de un nuevo siglo y que el terrorismo ni antes ni ahora ha generado otra cosa más que pena y desgracia.

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