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Por una derecha moderna y europea
Pedro Calvo Hernando
Las siete semanas próximas van a ser inolvidables, pese a que
sus contenidos políticos a lo peor son los más olvidables
de la historia. Si Zapatero le hubiera hecho caso a Jordi Sevilla,
que le recomendó disolver y convocar anticipadamente las elecciones
generales, nos habríamos ahorrado una de las peores películas.
Las próximas semanas serán seguramente inolvidables por
una campaña de la más elevada crispación, protagonizada
por los dirigentes del PP, reforzados ahora por el paladín del
antizapaterismo Manuel Pizarro, que nunca aceptaron la derrota del
14-M y que previsiblemente no aceptarán la nueva derrota que
muy probablemente van a sufrir el 9-M. Lo mismo que ya habían
hecho en 1993, la última vez que habían sido derrotados
antes de la era Zapatero. No hay nada más que verlos y oírlos
para que lo que digo no sea una difícil profecía sino
el relato de una película que estamos contemplando. Tal vez
las cosas no ocurrirían como digo si se produjese el milagro
de una derrota sonada.
Una derrota que no dejase resquicios ni para disimulos ni para nuevas
invenciones de teorías conspirativas por esto o por aquello.
Si no es así, nadie debe dudar de que nos esperarían
otros cuatro años de machacamiento y de tortura, semejantes
a los cuatro transcurridos. No me extraña el énfasis
que pone Zapatero estos días sobre la necesidad de ganar por
un margen bastante más amplio que el de 2004 o del que vaticinan
algunas encuestas. Eso abriría una profunda crisis en el PP,
de manera que sus dirigentes nos dejarían en paz al menos durante
un par de años o tres, mientras que se pelearan por la sucesión
o decidieran quién sería el que tomara las riendas tras
el forcejeo con Rajoy, si éste se resistía a dimitir.
Una crisis que tal vez se cerraría con una refundación
de la que saldría un partido de derecha moderna, europea y desprendida
de los grandes lastres del pasado que han impedido que tuviéramos
hasta ahora un partido conservador a la altura de los tiempos y de
las necesidades de España, como todos deseamos. Las elecciones
están convocadas. Que Dios nos ampare.
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