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Para cuando llegue
José Salguero Duarte
poeta y escritor
Sentado en una silla de enea,
leyendo poemas y escuchando las idas y venidas de las olas de la
Bahía de Algeciras, esperaré durante las horas del
día y de la noche a que llegue. Pero no sé si es rubia
o morena, alta o baja, delgada o gruesa, dulce o amarga y ni pacífica
o agresiva. Aunque tengo claro sin ninguna duda que arribará procedente
del más allá por tierra, mar o aire y, se postrará ante
mí cuando menos la espere.
Para cuando eso ocurra, porque ha de llegar y no es una fanfarronada,
le recitaré a modo de recibimiento el poema titulado Cuando
te veo, que figura en mi último libro editado hace unos días
titulado Muro que dice así: /Cuando te veo/, tengo miedo de
hallarte. /Y cuando te hallo, /tengo miedo de verte/.
Mientras, debo seguir haciendo los deberes aunque ya fui padre, planté árboles,
escribí diez libros e hice exposiciones de pinturas...
Amé a la cultura y a las artes, respeté, cumplí e
hice cumplir la Declaración Universal de Los Derechos Humanos;
estando en contra de las injusticias, de las torturas, de la discriminación
racial y machista, de la contaminación social, atmosférica
y subterránea.
De los abusos de los poderes fácticos, de las guerras y del
terrorismo de cualquier signo, de la hipocresía, de la falsedad,
de la explotación del hombre sobre el hombre, del enchufismo,
de los tratos de influencias, de la falsedad, del engaño, de
la traición, de los pelotas, de los falsos, de los trepadores,
de los chivatos, de los especuladores, de los que se ponen medallas
a costa del esfuerzo y sacrificio de los demás sin merecérselos,
de la carroña política y de las otras que las hay en
grandes cantidades en cualquier sitio y lugar.
Me repugnan los dictadores, fascistas, machistas y opresores carentes
de dignidad, vergüenza, moral, ética y civismo. Estoy en
contra de la Iglesia inquisidora del estado político del Vaticano
por hacer y deshacer a sus anchas cuanto le viene en ganas; de la monarquía
borbónica en España, de los ejércitos, de la carrera
armamentista, de los estados policíacos y de los gobernantes
depredadores, con sus legiones de seguidores adiestrados y amansados
con mendrugos limosneros.
Pero alzo mi voz suave y melodiosamente en la clave de sol de mí pentagrama
al sur del Sur de Andalucía, para que los vientos del Estrecho
de Gibraltar, transporten donde consideren oportuno y proclamen que
estuve, estoy y estaré a favor de la paz, del bienestar y fraternidad
entre los pueblos, de la honradez, igualdad y de la total libertad
de expresión. Del derecho a la vida y a la muerte, de un mundo
sin fronteras y sin racismo, porque sentí en mis carnes penurias
al ser emigrante en tierras extrañas españolas…,
desde los dieciséis a los cuarenta y ocho años.
Por lo tanto, antes de recibir el finiquito, juro por mi conciencia
y honor ante el pueblo soberano, que siempre luché sin bajar
la guardia, para no dejarme manipular en el actual sistema corrupto
y anterior fascista, porque fui y seré absolutamente libre,
altruista y bohemio, aunque he tenido que sortear la mucha mierda expandida
por los lugares más recónditos, teniendo que caminar
desnudo y descalzo en solitario al no fiarme ni de mi sombra, porque
al menor descuido te la juegan, ya que por pan baila el perro y, por
el interés Andrés y mi prima también.
A mí familia le pido que en la madrugada de mi partida, me dejen
sólo con ella y me pongan música clásica, las
luces encendidas y las puertas abiertas prohibiendo el paso.
Al día siguiente volved los más íntimos para acompañarme
en el último viaje. Colocad un ejemplar de cada una de mis obras
literarias en el interior del barco velero donde navegue, así como
un pincel, papel y una de mis plumas estilográficas.
Después cubridme con la bandera andaluza y republicana que tengo
en mi despacho-estudio.
Y en mi definitiva residencia a media altura en el antiguo cementerio
de Algeciras, debe existir una placa en la que figure un libro, una
paloma blanca con un ramo de olivo en el pico, una rosa sobre las líneas
de un pentagrama con el siguiente texto:
--Aquí reside José Salguero Duarte, escritor, pintor
y poeta del pueblo. |