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“Rafael no perdonará el daño a su familia”

La familia de Ávila se personará en el caso del juicio por su secuestro como acusación particular/ Rafael Ávila continúa recuperandose en el domicilio familiar en espera de que todo vuelva a la normalidad / El portavoz detalla como vivieron la experiencia del secuestro y como fue la negociaciónde los secuestradores a espaldas de la policía/ Algunos medios de comunicacion podrían ser demandados sobre las publicaciones sobre el caso.

c. cruz/sanlúcar
Tan sólo ha transcurrido poco más de una semana desde que el empresario sanluqueño Rafael Ávila Tirado llegara de nuevo al domicilio familiar tras 16 días de secuestro, de tortura. Sin embargo, el ambiente al cruzar de nuevo la verja de Villa Rosa es bien distinto al del pasado día 7 de junio, cuando Información entrevistó a José Manuel Ávila, su hermano, para conocer el estado de la familia tras la desaparición del empresario. Entonces, en la casa familiar de los Ávila, había silencio.
Ahora, sólo al recorrer el trayecto de entrada a la vivienda, se respira vida. Sin embargo, ni la familia ni Rafael pueden olvidar lo que ha ocurrido. “Rafa no tiene sentimientos de odio ni de rabia hacia estas personas. Sólo pide que cumplan la pena que les correspondan”, cuenta su hermano, “aunque asegura que si algo no les va a perdonar es el daño que le han hecho, no a él, sino a su familia”.
Han pasado diez días desde que Rafael volviera al domicilio familiar tras ser liberado por los GEO en la finca ‘El Retorno’, en Almonte, donde había estado recluído 16 días. El día a día es “complicado”, pendientes de su recuperación, pero el que hasta el momento ha sido el portavoz familiar, su hermano José Manuel, recibe a este periódico para contar cómo vivieron aquellos días.
“Rafa nos cuenta poco, pero sí recuerda especialmente el momento de la liberación”, narra José Manuel, quien se muestra convencido de que su hermano “no hablará públicamente sobre el tema”. “Es muy pronto, pero creo que no lo hará”, confirma. Sólo su familia sabe lo que pasó por la cabeza de Rafael la madrugada del miércoles 18 de junio, la noche de su liberación. El empresario “escuchó tiros y explosiones y pensó que (los secuestradores) se estaban peleando entre ellos y que no saldría vivo de allí”. Su sorpresa, sin embargo, fue ver a la Policía - “sobre todo recuerda al GEO - y “ya vislumbró su libertad, su vuelta a casa”, relata su hermano.
Precisamente, pocos minutos después, y a pesar del estado de shock de Rafael “me llamaron camino del hospital y pude escucharlo”. A partir de ese momento, la emoción se apoderó del portavoz familiar, que uno a uno fue despertando con cuidado al resto de sus familiares. “He hablado con Rafa, todo está bien”, fue su mensaje. José Manuel describe el momento como “algo espectacular, un momento de euforia tremendo en la casa que intentamos que no se notara en los exteriores para no despertar a los vecinos”. La investigación seguía abierta y en ese momento comenzarían las detenciones, por lo que “la Policía me rogó que no dijéramos absolutamente nada”, recuerda.
Ese momento fue el único que les hizo olvidar la pesadilla que habían vivido en los días anteriores. El revuelo ocasionado al conocerse la desaparición en extrañas circunstancias del empresario y las filtraciones sobre la primera llamada de los secuestradores - ahora sí, confirmada - en la que solicitaron 10 millones de euros, así como el conocimiento de la incorporación a la investigación del grupo especializado de la Policía, les llevaron a ser pesimistas. José Manuel recibió un mensaje en el móvil en el que los secuestradores comunicaban a la familia que “dadas las circunstancias, que esperásemos”. Ese fue el último mensaje hasta 8 días después. “Se nos pasaba por la cabeza que habían desistido, que se habían acobardado al tener tanta repercusión en los medios y que se habían desecho de Rafa”, asegura su hermano.
A partir de ahí, la familia comenzó a recibir unas cartas dirigidas al padre del empresario. En una de ellas, una fotografía de Rafael - aseado para la ocasión y con la misma indumentaria con la que días después fue liberado - aparecía sosteniendo un diario deportivo. Era la prueba de vida para retomar las negociaciones que en todo momento los Ávila quisieron llevar a cabo de manera directa con los secuestradores. De hecho, en esas cartas les advertían de que no acudieran a la Policía “nos amenzaban a la familia, y sobre todo insistían en el tema económico”.
La comunicación entre los secuestradores y la familia se llevó a cabo a través de un íntimo amigo de Rafael, que se encargaba de transmitir a los Ávila los mensajes que le comunicaban los secuestradores desde las cabinas de teléfono de Madrid, que posibilitaron a la Policía la primera pista para detener a los responsables de este delito.
También les daban información sobre Rafa. “Está como en un hotel y pregunta por Pablito, nos decían”. Fue entonces cuando la familia decidió “hacer lo que nos decían”, aunque les avisaron de que era bastante difícil obtener el dinero - finalmente el rescate se fijó en dos millones de euros - y no alertar a la Policía. “¿Quién saca ese dinero del banco? Lo hicimos con antelación pero me imagino que el banco seguiría su protocolo, y más siendo público el problema que teníamos”.
A pesar de la ayuda de familiares y amigos, los Ávila no habían conseguido reunir todo el dinero. El miércoles, día de la liberación de Rafael, deberían haber recibido la llamada de los secuestradores informándoles de cómo se iba a desarrollar el intercambio. “Teníamos una idea de cómo iba a ser; acudiríamos este amigo de mi hermano y yo, con el lógico miedo a que no lo liberaran”, recuerda. Sin embargo, la operación policial evitó este extremo.

futuro
Rafael habla poco. Según su hermano, la única preocupación de la familia ahora pasa por “que se recupere”. En los días posteriores a su liberación “él se muestra bien, día que pasa lo veo mejorando”, asegura José Manuel Ávila. Sin embargo, “cuando está a solas no sé cómo estará”, continúa. Ahora, Rafael está siguiendo un tratamiento médico “y cada día que pasa va a mejor, pero esto es una cosa que no se le va a olvidar”, constata su hermano.
A pesar de la magnitud de los hechos y de la crudeza de la situación en la que vivió el empresario sanluqueño durante su cautiverio, la familia confía en que “tendrá días mejores y otros peores, pero la vida sigue y él tiene que salir adelante; tiene una familia estupenda”, dice esperanzado el que ya dejará de actuar como portavoz de la familia en aras de recuperar una tranquilidad alterada por el secuestro de su hermano.
“Es importante que él vuelva a su rutina, a su trabajo, que todo el mundo se olvide de esto”, ruega José Manuel, que a pesar de haber atendido diariamente a decenas de medios de comunicación tras conocerse la noticia, ahora desea “que salgamos de casa y lo hagamos sin un micro en las narices”. “Esto ya ha pasado y no hay nada más que agregar por nuestra parte; mi labor como portavoz ha terminado”, concluye.


“El secuestro es un hecho grave pero puntual”


La familia Ávila no considera que el el secuestro del empresario Rafael Ávila fuera motivado por problemas de inseguridad en la ciudad “Sanlucar es una ciudad tranquila, lo ha sido siempre y lo sigue siendo”, apostilla Jose Manuel Ávila, quien ya insistió en la rueda de prensa porterior a la liberacion del empresrio sobre este hecho.Considera que el secuestro de su hermano “ha sido un grave pero puntual “, ya que sostiene que delitos de este tipo no tienen ninungo viso de prosperar “porque tenemos una policía magnífica”

Narcotrafico
Respecto a las informaciones publicadas por el algunos medios de comunicación que insinuaron una posible relacion entre el secuestro y el narcotráfico que opera en la ciudad de Sanlúcar, Jose Manuel eludio pronuniarse en su momento, afirna que aunque Sanlúcar tenga problemas con el narcotrafico, al igual que otras poblaciones de Cádiz, por su ubicacion geográfica”es un problema de la Guardia Civil y de los narcotraficantes, la población vive ajena a este problema”.


Una trama a partir de la compra de inmuebles y financiada con la Lotería

c. cruz/sanlúcar
Respecto a los secuestradores, José Manuel Ávila asegura que a Manuel Ramírez Ruíz, uno de los detenidos por la Policía junto a Rodríguez Pueyo en Sevilla, y considerado otro de los cabecillas del secuestro, “fue uno de los primeros que mandé investigar”. Manuel Ramírez había comprado una vivienda en una promoción construída por Rafael Ávila en la Casa Palacio Las Palomas. Posteriormente le arrendó un local, que dejó de pagar en septiembre del año pasado, por lo que Rafael procedió a reclamarle por vía judicial. Unos días antes del secuestro, se celebró una vista a la que Manuel Ramírez no acudió pero su abogado entregó las llaves del local y se comprometió a pagar.
Este hecho, unido a que el ahora detenido preguntaba asiduamente por Rafael en Fisconta, su empresa de asesoría, provocó que fuera investigado por la Policía, que en principio le descartó, aunque después le relacionó con el resto de la banda.

relaciones
Rodríguez Pueyo también adquirió una vivienda de la misma promoción, un garage y dos trasteros a través de una red de sociedades. A partir de ahí “conocieron a mi hermano, se fijaron en él y no sé cuanto tiempo estuvieron planeando el secuestro”, asegura el portavoz familiar.
Por otra parte, la detención en Sanlúcar de Luis Antonio R. S., que residía en la urbanización Lomas de Martín Miguel y al que había tocado poco antes la lotería - “unos mil millones de pelas”,según José Manuel Ávila - fue otro de los lazos que la operación policial cortó en su investigación. Luis Antonio era sobrino de Pueyo y habría sido la persona encargada de financiar la operación del secuestro, según el hermano del empresario.


La familia realizará una “acusación particular”

kuka roldán/sanlúcar
L a familia Ávila ya se ha puesto manos a la obra contratando a un conocido abogado para que lleve el caso del epresario sanluqeño, ya que según ha confirmado a este medio de comunicación el hermano de Rafael Ávila “ vamos a realizar una acusación particular”. Para ello ya han contratado a un famoso y prestigioso abogado de Sanlúcar para que siga el caso y realice las diligencias pertinentes sobre el mismo. Las últimas informaciones respecto a los detenidos apuntan a que nueve han sido los detenidos responsables del secuestro de este sanluqueño, comenzando por el cabecilla de la operación, Luis Miguel Rodríguez Pueyo, un estafador condenado por el caso Arny, así como Raúl Brey Ábalo, que además de ser uno de los responsables de este rapto también era uno de los carceleros del chalet de Almonte donde permaneció atado el empresario.
Luis Antonio Rodríguez Souza, ha sido otro de los detenidos - que además es sobrino del cabecilla de este banda-, el único que ha declarado en el juzgado número 3 de Sánlúcar y que como ha podido saber este medio de comunicación poseía una casa en el complejo residencial de Martín Miguel, donde la policía acudió a arrestarlo el miércoles por la manaña. Además según algunos testigos, afirman que la policía le dijo a la mujer de éste que bajara de la residencia, para posteriormente llevarselo a la comisaría.
Además también han sido arrestados José Antonio Giles Rodríguez en Sevilla, Miguel Ibañez Ruiz . Por otra parte, los detenidos en la capital española, Luis Miguel Rodríguez Souza, José María y Vanesa Hidalgo García, así como Francisca Sánchez Arellado han quedado en libertad con cargos.