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La oración y el Espíritu Santo

Fernando Holgado Retes

¿Cómo explicaría yo, que la Oración es la primera y principal práctica de piedad?-Debemos orar ante todo: Antes de la lectura de la Palabra de Dios, antes de la recepción de todos los Sacramentos, antes de participar en la Santa Misa, antes de cualquier Acción Apostólica, antes de la catequesis, ante cualquier peligro, ante cualquier tentación, antes y después de cada comida, antes de dormir, al levantarse; siempre dando gracias: por todos los bienes recibidos, como la Fé, salud, familia, amistades, ser católico, etc. Y expresamente a Jesucristo por su pasión y muerte, por quedarse en la Eucaristía y enviarnos el Espíritu Santo; por dejarnos a su Madre como Madre nuestra e intercesora, por todos los mártires y santos; por la paciencia que ha tenido y sigue teniendo conmigo, sin merecerlo me sigue amando tal como soy, por la custodia del Ángel de la Guarda (tan olvidado en muchas ocasiones), etc… Hay que buscar tiempo y lugar para la oración personal e íntima con Jesús en el silencio, puede ser, tu alcoba, o la montaña, o sea, cualquier lugar sin ruido, para escuchar a Dios, en nuestra conciencia, esa voz de Dios que llevamos dentro. Si este rato es ante el Sagrario, mejor que mejor, pues la presencia eucarística es, lo ideal donde esta realmente Jesucristo, nos lo dijo muy claro en la Última Cena "Este es mi cuerpo", este soy yo. Cuando entramos en un templo o Santuario, lo primero es irse al Sagrario y con toda reverencia adorar el Santísimo que es Cristo-Jesús y después admirar las imágenes y construcción del Templo.- Cuando se entra en una casa, lo primero es, saludar y presentarse al señor de la casa, después veremos la casa. Toda oración nos lleva al apostolado, o sea a comunicar a otro la gran noticia- "que Cristo nos ama y nos salva"-y queremos que todo el mundo lo sepa y sean felices, aun en la tribulación pasajera de este mundo.
Hay muchos medios de apostolado, la palabra, la escritura (como esto que lees), las imágenes, etc.. Es curioso ver, en casa de cualquier cristiano, una cantidad de revistas religiosas y de formación, escritos, folletos, estampas, libros, rosarios, etc. ¿Por qué no lo repartes a otros, después de usarlos?... Puedes hacer mucho bien, quien sabe en manos de quien caerán.- tengo tantos testimonios de este apostolado de la prensa-, que os invito a repartirlo todo, lo mas extendido posible. Siembra, siembra, algo o mucho caerá en tierra buena y dará mucho fruto. Pero ya sabes," antes de sembrar, orar", con el Espíritu Santo. Amen.

El Espíritu Santo, no se llama santo por que ha sido beatificado y elevado a santidad, es santo porque santifica y nos lleva a la santidad, es Dios en la tercera persona de la Santísima Trinidad. Con Jesucristo segunda persona de la SANTISIMA TRINIDAD conectamos por la oración, por vista al sagrario y de modo total en la sagrada comunión, con el Espíritu Santo debemos conectar, invocándolo permanentemente y recibiéndolo por la imposición de las manos, sobre todo en el sacramento de la confirmación, y cada vez que confesamos (sacramento de la penitencia), por el que somos perdonados de nuestros pecados. Dios envió a nuestros corazones el Espíritu , de su Hijo que clama ¡Abba Padre!. Es el Espíritu Santo el que nos capacita para rezar el "Padre Nuestro", que Jesucristo nos enseñó. Antiguamente se pensaba, porqué no se nombra en el "Padre Nuestro" al Espíritu Santo, no hace falta, no está en la oración porque está en el orante, y El (el Espíritu Santo), es el que ora, ya lo dice S. Pablo "Nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables". Hoy quiero recomendarte la "Liturgia de las horas", no pienses que es solo para sacerdotes y monjas, es una delicia seguir "El Diurnal", ¡que himnos tan bonitos!,… que maravillosa oración "Los Salmos"…no digamos la lectura de la Palabra, que la Iglesia nos pone cada día, el Magnificat de la Virgen, el Benedictus y las "preces" o peticiones, a las que podemos agregar cuantas queramos… y al final ese "Padre Nuestro" despacio y meditado, con la oración final y personal. Sabiendo que en el mundo entero y en todos los idiomas y en todo momento se está orando lo mismo a la Santísima Trinidad, en diferentes horas. Es fácil el manejo del Diurnal, quedo a tu disposición para cualquier aclaración. ¡Ánimo!...merece la pena.

 

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