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Reflexiones

Fernando Varo Luque
Priego

Siempre con el miedo presente. Bendito tiempo. ¡Qué poder tienes!. Contigo no hay quien pueda. Tú y solamente tú todo lo puedes cambiar. Los demás estamos supeditados a cumplir lo que los poderes quieren, pero tenemos la esperanza que tu, mi querido tiempo te encargues de castigar a los que abusan, a los que no piensan, a los que se creen intocables. Tu poder, mi querido tiempo, nos vas haciendo comprender las veces que a lo largo de nuestras vidas nos equivocábamos mientras somos jóvenes, no tenemos en cuenta el poder que tienes, solamente te comprendemos cuando vamos envejeciendo.
Entonces aquellos que su comportamiento ha sido indigno quisieran volver hacia atrás para rectificar sus errores. Pero tu, mi querido tiempo, no se lo permites. Puede que esto que digo haya muchos que no lo entiendan. Pues lo diré de manera muy clara para hacerme comprender. ¿Quién ignora los arrepentidos que han muerto en circunstancias terroríficas? Como ejemplo Hussein y sus hijos o Hitler o Mussolini. La lista sería interminable. Por eso pongo como ejemplo a estos hombres. Si el tiempo les hubiera dado una oportunidad quien ignora que su comportamiento hubiera sido ejemplarizante con sus semejantes. Pero como digo, las oportunidades se las dan los hombres. Pero el tiempo no da nada, solamente nos forja, nos enseña, nos endurece y nos demuestra que los humanos vivimos equivocados por creernos que somos muy importantes. Pobre de todos y sobre todo pobres de los que no piensan que son mortales. Esto, el tiempo, nos lo demuestra a todos, que vivimos equivocados. Cuantas cosas podemos aprender del tiempo. Qué fácil sería la convivencia entre humanos, que pocas injusticias se cometerían. Estos hombres que por enriquecerse cometen atrocidades y se ven en situaciones delicadas, privados de libertad y criticados por una sociedad descontrolada que la mayoría no piensa que el tiempo también pasa por ellos. Si todo el Ser humano, que ha ido sembrando la discordia y haciendo el mal, el tiempo le diera una segunda oportunidad, quién puede ignorar que el tiempo que durase la vida del ser humano sería correcta y se respetarían todos por igual. ¡Cómo me gusta soñar!
El tiempo te hace olvidar
La memoria te va fallando
Pierde la estabilidad
Y sólo te vas quedando.
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