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¿NO ERA UNA DESACELERACIÓN?

Luis Faraco

Han pasado 20 días desde las elecciones y ya no importa llamar a las cosas por su nombre.
Alguno llevamos mucho tiempo diciendo que teníamos una crisis económica encima y que tanto los políticos como los empresarios y los trabajadores teníamos que adoptar medidas inteligentes para tratar de evitar el drama, el llanto y la desesperación de millones de personas.
Hace ahora dos años que escribí un articulo llamado "HA EMPEZADO LA CRISIS" y de inmediato se me acusó de querer destruir, asustar, mentir y no se cuantas cosas mas. Ahora, cuando ya todo el mundo ve la crisis y han pasado las elecciones, hasta los miembros del gobierno admiten la existencia de una crisis. Ya no se habla de desaceleración.
Un sistema democrático en el que los políticos engañan para obtener el voto y los "ciudadanos" son cómplices del engaño es, cuanto menos, un sistema democrático deficiente. Los ciudadanos son "Habitantes sujetos de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país". Este concepto de ciudadanía no es respetado hoy en día por nadie. Estamos mas próximos al despotismo ilustrado (todo para el pueblo, por el pueblo pero sin el pueblo) del siglo XVIII. Lo que empezó siendo el "Estado del Bienestar" ha terminado siendo una especie de "sala de estar" en la que los "votantes" ejercitan su derecho democrático por simpatías o antipatías y creen que con ejercerlo cada 4 años han cumplido. Están equivocados y nos merecemos pagar por ello. No podemos culpar al gobierno de nuestros males si cuando llega el momento no utilizamos el voto para exigirles que gobiernen para la comunidad. Tenemos que participar activamente siempre. Y no necesariamente a través de los partidos políticos. Una sociedad democrática madura es aquella en la que los ciudadanos forman una red de asociaciones capaces de velar por nuestros intereses colectivos, unas asociaciones independientes y no manipuladas desde el poder mediante "subvenciones".
Los sindicatos, hace años que dejaron de defender a los trabajadores, empezando por los empleados públicos, porque sobreviven gracias a las subvenciones, y sus dirigentes se han vendido a quienes les pagan, principalmente la administración pública. Esto se ha convertido en una especie de "burdel" en el que unos cuantos "joden" a todos los demás. Así vemos al anterior Secretario General de Comisiones Obreras como diputado por el PSOE. ¿Que clase de defensa ha ejercido durante tantos años para que la "patronal" socialista lo fichara?. De la UGT mejor ni hablar, son una misma cosa con el partido gobernante.
Necesitamos implicarnos en los asuntos públicos. Tenemos la obligación de ejercer de ciudadanos y no de "súbditos".
El gobierno "reelegido" el pasado 9 de marzo ha desperdiciado 4 años en muchos aspectos. Sobretodo en aspectos económicos. Heredó una economía fuerte y ha vivido de las rentas. Como cualquier heredero que solo se dedique a gastar, nos ha llevado a un callejón del que nos va a resultar difícil salir. Y lo peor es que sigue sin querer admitir errores. Es como si un enfermo no admite su enfermedad. Difícilmente puede curarse.
En cuatro años, se han dedicado a negociar con ETA, a dividir a la sociedad española con los nuevos Estatutos de Autonomía, a legislar los matrimonios homosexuales, a regalar nuestro dinero a "sus titiritero pancistas" con el canon digital, a la mal llamada Memoria Histórica, que mas parece la "Revancha Histórica" y así nos va.
No quiero que este articulo se lea solo desde la crítica al gobierno. He pretendido la autocrítica como ciudadano y en mis escasas fuerzas, tratar de remover las conciencias.
Le pido a "mi gobierno" que se dedique a mejorar el país y no a enredar. Que no trate de aleccionar ideológicamente, y mucho menos a los niños. Que gestione bien mis impuestos. Que cuide mi futuro y el de mis hijos. Y sobretodo que defienda, promueva y proteja mi libertad, con mayúsculas.
Para eso sirve un "buen gobierno" democrático, lo demás se puede llamar "tiranía", "despotismo", o lo que sea. Y eso seria sencillamente una estafa democrática.

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