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Bingo para Zapatero
Julia Navarro
Al presidente Zapatero le ha tocado un pleno en el bingo de la política.
Y es que gracias a los líos del PP nuestro presidente puede vivir
tranquilo y relajado y hacer de su capa un sayo sabiendo que haga lo
que haga, o aunque no haga nada, tanto dará, puesto que ahora
mismo todos los focos están dirigidos a cuanto sucede en el Partido
Popular.
De manera que Zapatero no tiene por qué preocuparse, al menos
no tiene por qué preocuparse mucho, por el escandalo Taguas, ya
saben el ex director general de la Oficina Económica de la Presidencia
del Gobierno al que también le ha tocado la lotería en
forma de un contrato con la Seopan, asociación que aglutina a
las grandes constructoras. Lo del caso Taguas está pasando sin
demasiadas alharacas puesto que semejante escándalo no puede competir
con el cainismo desatado en el Partido Popular.
Cuentan quienes dan la cara por Zapatero y por Taguas que no hay incompatibilidad
en pasar desde la mismísima Moncloa a la patronal de la construcción
y que los ex altos cargos se tienen que ganar la vida cuando dejan el
poder. Bueno, es difícil objetar el argumento de que los ex altos
cargos se ganen la vida, la cuestión es cómo y dónde.
Verán, no tengo ni idea lo que dirán los dictámenes
oficiales sobre el caso Taguas, pero aunque digan que no hay incompatibilidad
tanto da, porque es sobre todo una cuestión estética que
es una manera de decir que también es ética.
Naturalmente desde el PSOE se están desempolvando casos del pasado,
o sea que protagonizaron en su día ex altos cargos del Partido
Popular pasando de desempeñar puestos de responsabilidad a empresas
privadas con las que habían tenido tratos en función de
sus cargos. Bueno, que lo hagan, la política del calamar parece
una constante en la política española, ya saben el “y
tú más”, pero además de escandalizarnos y
criticar lo que hicieron los populares, estamos en aquí y ahora,
y aquí y ahora está muy pero que muy feo que el ex director
de la Oficina Económica de Moncloa haya fichado por Seopan. Y
eso lo sabe mejor que nadie el propio presidente, pero ya digo que tiene
motivos para estar tranquilo y no alterarse, ahora mismo estamos todos
más que divertidos con lo que sucede en el PP.
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