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La preocupante crisis en el seno del pp

Lo que comenzó como un lógico culebrón político tras la derrota del PP en las pasadas elecciones, se está convirtiendo en una guerra interna dentro del principal partido de la oposición que es más que preocupante, no sólo por la gravedad de las descalificaciones que se están vertiendo, sino porque una rutina que señalaba que solía ser el PSOE el que siempre tenía la habilidad de lavar en público sus trapos sucios. Y lo peor de esta situación no es el tono utilizado o la sensación de ruptura que se está generando, sino que en gran medida está paralizando la labor del partido a cambio de una lucha que cada día que pasa da más la sensación de ser más personalista que ideológica. Es cierto que detrás de esta pugna se esconde el giro al centro o a la derecha que sus contendientes quieran dar, pero ninguno de los contendientes ha sabido poner sobre la mesa --más allá de simples declaraciones de principios-- cuál es la propuesta de partido que quiere defender.
Por eso esta contienda provoca más la impresión de que se trata de un pulso por ver quién tiene más peso en el partido, que de abrir una discusión de por dónde debe transcurrir el futuro de este partido, más allá de la pequeña revolución que ha hecho Mariano Rajoy en el Congreso, donde ha relegado a la segunda fila a los diputados más veteranos, y también más conservadores, para dar paso a gente nueva y con un aire más centrista. Y quizás, el problema de fondo de esta guerra interna se deba a que el propio Rajoy nunca debería haber tomado la decisión de seguir en el cargo, sino aprovecharse del mismo para propiciar la irrupción de un relevo que amparado por él --como hizo Aznar con él mismo-- provocase esa renovación que parece necesaria en el seno del Partido Popular. Sin embargo, no lo hizo y ahora ve cómo quien se pensaba que iba a ser su sustituta natural, Esperanza Aguirre, ha entrado en una batalla dialéctica motivada por un lado por el enfado de verse frustrada en sus aspiraciones y, por el otro, ante su temor de que esa renovación en curso sirva para dar vida a su eterno enemigo, Alberto Ruiz Gallardón. Pero lo que ambos olvidan es que esta pugna no acaba en el congreso de junio, sino que posteriormente, gane quien gane, deberán decidir si quieren seguir juntos o separarse definitivamente.

Motivos para una semana sin televisión

Con motivo de la celebración de la Semana Internacional sin Televisión la organización Ecologistas en Acción adelanta una campaña para que los españoles desconecten sus televisores y los tengan apagados una semana para denunciar la contribución de este medio de comunicación al “consumo insostenible para el planeta”. Uno de los mayores derroches de energía que se producen en los hogares es, precisamente, mantener encendida la televisión y no apagarla con el botón del aparato para que se desconecte de la red eléctrica. Éste y otros muchos electrodomésticos tienen que ser apagados correctamente para evitar un consumo que casi no siente el bolsillo de las familias, pero que entre todos los hogares supone un enorme desperdicio de energía. Aunque existan otros motivos para apagar la televisión durante más de una semana, como alertar a las cadenas de la mala programación que ofrecen, la iniciativa de Ecologistas en Acción debe ser tenida muy en cuenta. De hecho, en el trasfondo de la propuesta existe un argumento de peso, ya que se defiende que la propia televisión incita al consumo de otros productos, precisamente de los que sustentan económicamente este medio de comunicación.

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