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De Soraya a Pepe Bono
Pedro Calvo Hernando
A lo mejor le sale bien a Rajoy su
final apuesta por una línea de lealtad personal y de independencia de grupitos y emisoras
ultras. Aunque lo estuvo dudando hasta última hora, la opción
por Soraya Sáenz de Santamaría como portavoz en el Congreso
ha sido la decisión más emblemáticas en el supuesto
camino hacia la moderación y el alejamiento de la línea
aznarista que había caracterizado su actuación durante
toda la anterior legislatura. Algo parecido puede decirse de su opción
por Pío García Escudero en el Senado. Vamos a ver en
qué queda todo, pasando por el congreso del partido de finales
de junio. No está claro que Aznar y el aznarismo vayan a conformarse
con la rebeldía de Rajoy y tienen medios más que suficientes
para amargarle la existencia, cuando no para desmontarlo a medio o
no tan medio plazo. Lo que está pasando en el PP puede acrecentar
la guerra interna entre las dos líneas que se disputan a hegemonía
desde antes ya de las elecciones del 9-M.
En el partido adversario, el PSOE, las cosas se desarrollan satisfactoriamente.
Zapatero coloca a Pepe Bono al frente del Congreso de los Diputados
sin desgastarse en forzar el apoyo ahí de los nacionalistas
vascos y catalanes, a los que se permite el lujo de regalarles una
presencia en la mesa del Congreso. Incluso, en el caso del PNV, a pesar
de la incomprensible decisión de éste de no apoyar el
desalojo de su puesto de la alcaldesa de Mondragón y demás
primeros ediles de ANV en otros ayuntamientos. Tampoco pasa nada si
el presidente en funciones es investido la próxima semana en
segunda votación en el caso de que CiU y PNV no lo voten en
primera. No pasa nada. Si así ocurre, comenzará la legislatura
con las manos más libres y nadie duda de que luego, cuando de
verdad le haga falta, contará con el apoyo nacionalista. La
cercanía del PSOE a la mayoría absoluta le permite gobernar
con tranquilidad y sin sobresaltos. Los siete votos que le falten cuando
los temas requieran mayoría absoluta los puede sacar sin drama
ninguno. Podrá gobernar con decisionismo, que falta hace.
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