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Pesimismo en el ambiente

P.A.S. Lagartijo

En esta ciudad se pasa de la euforia al pesimismo, de la alegría a la tristeza, de la esperanza a la desilusión con tal rapidez, que cuesta trabajo definir cuando se pasa de un estado al otro.
Todo es políticamente correcto, todo tiene una explicación medianamente coherente, pero yo, que no soy nadie, esperaba algo más del nuevo gobierno municipal, yo, que solo soy un ciudadano, quisiera saber donde han ido las buenas intenciones de nuestros ediles, yo, que solo soy un votante, quisiera pedirles explicaciones de la dejadez y autoritarismo del que hacen gala aquellos que deberían ser los paladines de la tolerancia.
Pero parece que solo hemos cambiado el collar al mismo perro, poca, por no decir ninguna, diferencia encuentro con el equipo gobernante saliente, arrastramos los mismos problemas, las mismas deficiencias y los mismos vicios.
Poco se ha hecho en el centro ocupacional, bueno algo se ha hecho, perder cinco millones, de las antiguas pesetas, en reparaciones, pero de homologación y centro concertado, nada de nada.
Lo mismo ha pasado con las pedanías, esos ubetenses olvidados, que siguen viendo como se les sigue tratando como ciudadanos de segunda, como su voz, después de infinitas promesas, sigue siendo silenciada e ignorada.
Aquí solo se habla de motos, de conciertos, de pompas y de fiestas, parece que en eso tampoco hemos cambiado. Dicen que el tiempo coloca a cada cual en su sitio, que el tiempo es el mejor remedio para todos los males, que el tiempo es oro.
Pues yo digo que el tiempo se acaba, que el tiempo vuela, que lo que se pueda hacer hoy no se deje para mañana, que os pongáis las pilas que esto, por ahora, no funciona.

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