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LA SEQUÍA NO ACABA
Los embalses de la Cuenca del Guadalquivir siguen estando
a niveles bajos. A pesar de las lluvias de las últimas semanas,
los pantanos de la Cuenca que abastece al regadío y ciudades
de la zona sur occidental de Andalucía apenas han variado un
1,2 por ciento. Esta cifra manifiesta que en total, se cuenta con 88
hectómetros cúbicos.
A pesar de la variación apenas ha repercutido en la sequía, existe
en la población una idea de relajación en este sentido. La sequía
continúa por desgracia para todos. Es por esto, que los ciudadanos y especialmente
los agricultores tienen que seguir concienciados en un ahorro sin pausa de este
recurso líquido. No pueden los agricultores confiarse por la pequeña
variación de los pantanos, porque estos siguen estando a un 39,34 por
ciento de su capacidad. En esta misma fecha, la Cuenca presentaba un porcentaje
de agua embalsada que superaba el 45 por ciento. Pero para ver de cerca la preocupante
situación de los embalses tenemos que tomar la media de los últimos
nueve años. Según esta media, en estos momentos, los embalses deberían
estar superando el 65 por ciento de su capacidad.
La preocupante cifra que existe en la actualidad es digna de una reflexión
profunda por parte de todos los ciudadanos que hacemos uso del agua. En los últimos
años, a pesar de contabilizar precipitaciones dispersas, el nivel de los
pantanos ha bajado año a año. Si la situación no varía,
a partir del próximo verano el panorama cambiará por completo.
Es por esto por lo que hay que acabar con el posicionamiento triunfalista de
muchas personas que piensan que con las precipitaciones de las semanas pasadas,
la situación de alerta ha remitido. Andalucía se seca. Además,
lo hace a una velocidad alarmante. Es por ello por lo que tenemos que seguir
ahorrando, trabajando desde los valores cívicos con la ayuda de la administración.
Es esta última también responsable de velar por una política
de agua adecuada. Andalucía necesita más embalses y campañas
de concienciación adecuadas a cada sector de la población. Continuamente
podemos observar cómo se intenta mentalizar a los más pequeños
en el ahorro del agua. Sin duda es una buena acción, pero no podemos olvidar
a los mayores. Son estos los que tienen verdaderas posibilidades de ahorrar agua.
Se echa de menos verdaderas campañas de sensibilización sobre la
población más avanzada. También entre los agricultores es
necesaria este tipo de acción. Hay que recordar que la mayor parte del
agua se consume en la agricultura. La mayoría de los agricultores son
conscientes de esta situación, y sufren en primera persona, la necesidad
de ahorrar para alargar la presencia de agua en sus campos. A pesar de todo,
sigue habiendo algunos que se hacen llamar agricultores -pocos la verdad- que
siguen derrochando agua. Personas que no entienden el verdadero valor que tiene
el disponer de este recurso, cada vez más escaso en el planeta.
La sequía continúa para todos, y tenemos que seguir ahorrando agua,
porque nos va el futuro en ello. Es necesaria más concienciación
de la ciudadanía.
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