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LA UE vuelve a tropezarse con la opinión de los europeos

A pesar de que el pueblo de Irlanda ha sido al único al que se le ha consultado, los dirigentes de los países miembros de la Unión Europea desprecian el resultado contrario al Tratado de Lisboa que se sacó del referéndum irlandés este fin de semana. Antes de analizar la situación, debe recordarse que este Tratado no es más que la Constitución Europea con un lavado de cara. Su aprobación dará legitimidad a la UE para adoptar medidas diplomáticas en nombre de todos los países, por ejemplo. La catástrofe de la Constitución Europea, rechazada por Francia y Holanda, no puede ocultarse con nuevo texto en el que sólo Irlanda está actuado democráticamente al consultar a sus ciudadanos. El resto de países, entre ellos España, ratificará este Tratado de Lisboa en sus respectivos parlamentos. Un nuevo engaño de la UE que pretende ser símbolo de libertad y democracia. Y con Irlanda ha quedado más que claro. La mayoría de los ministros de Asuntos Exteriores defendió mantener una reflexión acerca de cómo proceder tras el “no” de Irlanda con el objeto de buscar una solución al escollo irlandés. Asimismo, la gran mayoría se mostró partidaria de continuar con el proceso de ratificación en los ocho Estados miembros que todavía no se han pronunciado, incluido España. El ministro Moratinos afirma que 800.000 irlandeses no pueden truncar el devenir de la UE, aunque a esos 800.000 irlandeses seguramente se les tuviesen que sumar millones en Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña... y, por supuesto, algún que otro millón más de ciudadanos españoles. El fracaso de la UE no reside tanto en las decisiones o el futuro que hay por delante como en la nefasta comunicación con los ciudadanos. No hay que culpar a los españoles por votar en 2005 a favor una Constitución Europea que ignoraban de arriba a abajo, eso sí, con una participación tan baja como escandalosa. Lo que hay que hacer es señalar a los dirigentes, especialmente a la Comisión, por no darse a conocer. Las críticas a la UE no deben tomarse siempre como palabras de los llamados euroescépticos, y sí como la mejor forma de mejorar la política comunitaria. Hoy la UE no se ha repuesto del varapalo de la Constitución Europea, y difícilmente podrá acallar a los irlandeses, que seguro que han hablado por boca de todos.

La castración química y los pederastas

Acaba de comenzar el juicio contra Nanysex, un canguro que se ha reconocido que ha abusado de cinco menores el primer día que se le juzga y que aceptaría ser castrado químicamente. El relato de este pederasta confeso, que era uno de los más buscado y que operaba en internet, es espeluznante y debería dejar completamente cerrado el debate sobre las condenas que se aplican a los pedófilos. El sistema español no sólo es garantista con los culpables, sino que además es benevolente. Este joven ha confesado que toco, masturbó, les hizo felaciones a niños de 1 y 2 años. Sin conocer más detalles, es lógico afirmar que a este pederasta la condena correcta es el internamiento en un psiquiátrico hasta que un equipo de expertos decida que ha curado su enfermedad. Después, la calle no sería su lugar, sino la cárcel, donde cumpliría la condena consciente del daño que hizo. Primero curarle y después castigarle. Hoy ha quedado demostrado que la castración química será siempre un recurso al que se aferrarán los pederastas para no pasar por la prisión. Endurecer las penas sí, pero acompañadas de la rehabilitación que hoy no existe. Internamiento y cárcel, y por muchos años.

 

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