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Las discapacitadas sufren el doble de violencia

Reclaman formación específica al personal que esté en contacto con mujeres discapacitadas

efe/valencia
Expertos reunidos ayer en la ciudad de Valencia alertaron de la invisibilidad que padecen en España las mujeres discapacitadas que han sido maltratadas tanto física como psíquicamente y que representan el 8,1% de este colectivo, más del doble que en el caso de las mujeres sin discapacidad.
La doctora Hilary Brown, la defensora valenciana del Discapacitado, Juani Andrés, y el director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, José Sanmartín, han utilizado los datos recogidos de una encuesta del Instituto de la Mujer en 2006 para presentar, en rueda de prensa, el curso magistral Violencia, mujer y discapacidad que se celebrará esta semana en Valencia.
Los tres reclamaron que se dote de una formación específica a todo el personal que esté en contacto con las mujeres discapacitadas, así como policías, médicos o funcionarios de juzgados, con el objetivo de detectar casos de violencia.
Además, Andrés recordó que existe un Plan de Acción para las Mujeres con Discapacidad aprobado en el mes de diciembre del año 2006 por el Gobierno central en el que se apuntan medidas para atender las necesidades de este colectivo y actuar si se observan indicios de maltrato, aunque ha reconocido que aún no se ha puesto en marcha.
Brown, profesora en la Universidad de Canterbury y una de las asesoras del Consejo de Europa en esta materia, destacó que las discapacitadas “no reciben la misma ayuda que el resto de mujeres cuando sufren un maltrato”, e insistió en que éstas “no quieren una protección extra ni privilegios”, sino “igualdad en la respuesta a la violencia”.
En su opinión, la mayor incidencia de casos de agresión (ya sea física o psíquica) en estas mujeres se debe “a que entran más personas en su vida personal” debido a los cuidados que necesitan por su situación, por lo que “hay más riesgo de que alguno abuse de ellas”.
Según Brown, parte de estos episodios violentos viene provocado “por la falta de preparación a la hora de atender a una mujer discapacitada” cuando la persona encargada de su cuidado se ve superado por la situación, aunque ha recordado que se pueden dar en el ámbito doméstico pero también en el laboral o incluso en residencias.
La dificultad de detectar estas agresiones reside en que, en ocasiones, la propia víctima ni siquiera es consciente de estar sufriendo un abuso, a lo que hay que sumar el problema que supone que dependa del agresor en su día a día.
“Si dependo de la persona que me agrede, ¿cómo me va a llevar a que lo denuncie?”, destacó Andrés, quien también señaló que se han dado casos de incomprensión por parte de las autoridades al recibir una denuncia; de ahí la importancia de que la sociedad sea consciente del problema.
“La Policía, por ejemplo, necesita formación para saber cómo afrontar un caso de este tipo y cómo encontrar las pruebas”, explicó Brown.
También recalcó que si no se actúa en estos casos “aumenta la vulnerabilidad de la víctima, ya que los agresores creen que no entraña riesgo agredirla”.
Para Juani Andrés, “la discapacidad es un hándicap y el género también, y en nuestro caso se unen”.
Por su parte, Sanmartín subrayó que la violencia sufrida por las mujeres discapacitadas supone “una violación de los Derechos Humanos”, y expresó su confianza en que iniciativas como el curso magistral de Valencia que acogerá el Palacio de la Exposición sirvan para “hacerlo visible”, aseguró José Sanmartín.