EDITORIAL

Esperemos que se actúe ya con el Puente de la Sierra

Durante los últimos días hemos estado recogiendo en nuestras páginas todas las opiniones que se han vertido en relación con las inundaciones del pasado fin de semana en la zona de los ‘puentes’ y especialmente en el caso del Puente de la Sierra. El resumen de todo lo ocurrido se puede concretar, nuevamente, en daños muy cuantiosos, que en bastantes de los casos, por lo que se ha podido saber, no podrán ser cubiertos por seguros al no existir, y sigue quedando como en otras ocasiones, la indignación resignada de los vecinos que claman para que de una vez por todas se actúe y no se le den más largas a los proyectos que están pendientes, porque la situación ha llegado al límite y hay que recordar que han transcurrido doce años desde que se produjo el gran susto para la zona y toda la ciudad, agosto de 1996, que en absoluto se ha olvidado para quienes vivieron de cerca la tragedia. La lentitud de la burocracia de las administraciones, como hemos venido diciendo, ha acabado con la paciencia de los vecinos, que dejaron de ser convocados para reuniones en marzo del pasado año, lo que da una idea real de esa imagen que el pueblo tiene de las comisiones, que se crean cuando en realidad lo que se pretende, más que encarar los asuntos, es darles cuerda para rato, con lo fácil que es para las administraciones poner dinero, fechas, y cumplirlas con la eficacia que determinadas situaciones exigen.
Tras lo ocurrido en el Puente de la Sierra el fin de semana, los vecinos han valorado la respuesta del Ayuntamiento, y nosotros lo recogemos con satisfacción porque, dentro de la gravedad de los acontecimientos, por lo menos desde la Alcaldía y las concejalías más directamente implicadas, se han ofrecido medios materiales y personales para prestar la ayuda que en esos decisivos momentos ha sido tan importante. Es de esperar por tanto que, con ser positivo, todo no se quede en este gesto político, hace falta que las administraciones directamente afectadas se pongan las pilas para que, como se ha dicho precisamente en estos días, se comiencen las obras de la presa de laminación en el plazo más breve posible y también en poco tiempo se pueda acabar con la inquietud de cientos de personas que viven habitualmente en el Puente de la Sierra, aparte de la población que reside durante el verano, que tienen ya derecho a que se les ofrezcan soluciones. El trabajo de notificación de los deslindes, que era previo a otras actuaciones, ha costado lo suyo, seguramente por el temor de algunos políticos locales a la impopularidad de determinados actos administrativos, pero finalmente se ha impuesto la responsabilidad, que se agradece, y ese trámite también se ha finalizado, con lo que ya sólo resta que se empiece a invertir lo prometido y que en meses se hayan olvidado ¡doce años! de angustia y desesperación.